EE.UU. intensifica la presión económica sobre Irán al nivel más severo desde la guerra
EE.UU. endurece sanciones al crudo iraní y acelera la crisis económica en Teherán.

Estados Unidos lanzó esta semana una campaña sin precedentes para ahogar la economía iraní, bloqueando la mayor parte de sus exportaciones de petróleo y endureciendo las sanciones contra quienes intentan eludirlas, según tres fuentes de alto nivel del gobierno de Teherán citadas por Reuters.
Una ofensiva sin precedentes contra el crudo iraní
Washington ha puesto en marcha medidas que limitan drásticamente los canales que Irán utilizaba para vender petróleo y conseguir divisas. Las nuevas sanciones secundarias persiguen a países y empresas que mantengan relaciones comerciales con Teherán, obligándolos a pagar primas mucho más altas o a abandonar la operación por completo.
El resultado es una caída abrupta de la producción exportable: Kpler registra que el crudo iraní pasó de 1,7 millones de barriles diarios el año pasado a apenas 260.000 este mes. Los pocos barriles que aún se despachan salen de terminales menores, en camiones o embarcaciones pequeñas, y el flujo se ha reducido a un goteo.
El impacto devastador en la economía cotidiana
Irán ya atravesaba una crisis profunda antes del conflicto. El rial se hundió a más de 2,2 millones por dólar, frente a un millón hace un año, y la inflación oficial ronda el 69,9% anual. Los precios de alimentos, bebidas y tabaco se duplican, mientras que el salario medio ronda los 125 dólares mensuales, insuficientes para cubrir una canasta básica de 450 dólares.
El desempleo oficial subió al 9,1% y se estima que 450.000 puestos de trabajo se perdieron respecto al año anterior. Mahnaz, una trabajadora de 34 años en el sector privado, describió la situación diciendo: “Cada día somos más pobres”.
Escasez de combustible y temor a protestas
El bloqueo al petróleo también ha mermado la disponibilidad de gasolina. Según una fuente de alto rango, Irán sólo cuenta con reservas para dos meses más, pese a su producción nacional, porque la capacidad de refinado no alcanza para cubrir la demanda interna.
El rial en mínimos históricos y la escasez de bienes básicos reavivan el temor a nuevas protestas masivas, similares a las que se vivieron en enero, cuando miles de manifestantes fueron reprimidos.
Repercusiones geopolíticas y riesgos militares
La presión económica se produce en un contexto de escalada militar: ataques estadounidenses en la costa del Golfo han desencadenado represalias iraníes contra bases estadounidenses en países árabes. Irán ha advertido que una mayor presión podría traducirse en una nueva fase de confrontación militar.
Ali Ansari, profesor de historia moderna en la Universidad de St Andrews, señaló que “Irán está bajo una presión económica muy, muy severa. Están perdiendo el control del estrecho. Realmente se trata de si deciden negociar y creo que tendrán que hacerlo”.
Escenarios a corto plazo y posibles negociaciones
Mientras Washington busca forzar una negociación antes de las elecciones de mitad de mandato en EE.UU., Irán espera que la amenaza inflacionaria desanime al Gobierno estadounidense. Sin embargo, el bloqueo de los Emiratos Árabes Unidos a cualquier intercambio comercial con Teherán, anunciado el 19 de agosto, ha cerrado una de las principales vías de comercio del país, complicando aún más la situación.
En este escenario, la economía iraní se encuentra atrapada entre la falta de liquidez para sortear sanciones y la urgencia de financiar la reconstrucción de infraestructura dañada por los bombardeos, una ecuación que, de no resolverse, podría empujar a ambas partes a una espiral de mayor conflicto.
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