El Ejército etíope retoma Alamata mientras el conflicto en Tigré se intensifica
El control de Alamata refuerza la logística federal en medio de una nueva oleada de violencia en Tigré.

El Ejército etíope retoma Alamata mientras el conflicto en Tigré se intensifica
El lunes, fuerzas del Ejército federal de Etiopía y milicias aliadas volvieron a controlar la ciudad de Alamata, ubicada a unos 120 km al sur de Mekele, capital de la región de Tigré. La noticia se confirmó a través de fuentes militares del gobierno y de un comandante del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (FLPT), que admitió el retiro de sus combatientes hacia las montañas que dominan la zona.
Posición estratégica que vuelve a cambiar de bandera
Alamata no es un poblado cualquiera; funciona como un nodo logístico esencial para el abastecimiento de tropas, alimentos y combustible. Su proximidad a la frontera entre Tigré y Amhara la convierte en un punto clave para cualquier operación militar. Durante la guerra de 2020‑2022 la ciudad cambió de manos varias veces: el Gobierno federal la anunció como capturada en noviembre de 2020, mientras que en julio de 2021 fuerzas tigriñas declararon haberla recuperado. La última toma refuerza la línea de suministro del Ejército etíope en el sur, aunque los rebeldes siguen atrincherados en la zona boscosa de Gira Kahsu, a apenas cinco kilómetros.
Contexto de la nueva ofensiva
El estallido de violencia a finales de 2025 reavivó un conflicto que había quedado en pausa tras el acuerdo de Pretoria de noviembre de 2022. Ese pacto, mediado por la Unión Africana y el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo, puso fin a una guerra que cobró al menos 600 000 vidas, pero dejó sin resolver la disputa por territorios fronterizos, el retorno de desplazados y el desarme de milicias regionales. En los meses previos a la ofensiva, el FLPT anunció una alianza con el Movimiento Nacional Amhara Fano y el Ejército de Liberación Oromo, sumando a seis grupos armados con el objetivo de derrocar al primer ministro Abiy Ahmed y establecer un gobierno de transición.
Impacto en la población y la logística
Según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, antes de la escalada había alrededor de 750 000 personas desplazadas dentro de Tigré. Los combates actuales, que se extienden también por Afar, Amhara y zonas de Oromía, amenazan la ruta de suministros que llega desde Yibuti, principal punto de entrada de importaciones etíopes, incluido el combustible. En la región de Afar, el FLPT ya tomó la localidad de Erebti y avanza hacia Afdera, intentando cortar ese corredor vital para la economía del país.
Reacción internacional y acusaciones cruzadas
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió el 23 de septiembre sobre el riesgo de un conflicto “más amplio y devastador” y respaldó la mediación de Obasanjo. La Unión Africana y el bloque regional IGAD pidieron contención, mientras el jefe del Ejército etíope, Berhanu Jula, culpó a Eritrea, Sudán y Egipto de apoyar a la oposición armada, acusaciones que los tres países rechazaron rotundamente. En medio de este escenario, la toma de Alamata representa un pequeño triunfo para el Gobierno, pero los frentes abiertos en Afar y Amhara siguen sin resolverse, manteniendo la tensión sobre la ruta hacia Yibuti.
Perspectivas y riesgos futuros
Analistas de la zona advierten que la captura de Alamata podría ser solo el primer paso de una serie de ofensivas destinadas a consolidar la presencia federal en el norte. Sin embargo, la resistencia del FLPT y sus aliados, sumada a la presión diplomática internacional, sugiere que cualquier avance militar tendrá que acompañarse de negociaciones serias para evitar una escalada que arrastre a más vecinos a la contienda.
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