Córdoba

Escuelas rurales de Córdoba: el desafío de enseñar con un solo alumno

El día a día de docentes que enseñan a un solo alumno primario y a varios niños de jardín en la zona rural cordobesa.

En el ciclo lectivo 2026 la gacetilla oficial del Gobierno de la provincia informó que 35 de las 821 escuelas primarias rurales funcionan con un único alumno matriculado en nivel primario. La cifra, aunque llamativa, no muestra la complejidad del día a día: la mayoría de esos planteles alberga también aulas multisala donde conviven niños de jardín de infantes con los escasos alumnos de primaria.

Multisala y plurigrado: la norma del aula rural

Una escuela que registra un solo estudiante de primaria recibe diariamente a varios niños de tres a cinco años. La Escuela Mariano Moreno, en el paraje Campo Battiston (departamento Tercero Arriba), ejemplifica la situación. Oficialmente cuenta con un alumno de segundo grado, pero en sus paredes aprenden siete niños: un estudiante de primaria y seis pequeños del nivel inicial. El dato oficial es correcto para la matrícula obligatoria, pero oculta la verdadera carga educativa.

En la Escuela Patricias Argentinas, ubicada en Colonia La Ranchera (jurisdicción de Chazón), la matrícula total asciende a siete alumnos, distribuidos entre tres niños de jardín (de 3, 4 y 5 años) y cuatro estudiantes de primaria que abarcan desde primero hasta cuarto grado. La docente Stella Maris Arce señala que el plurigrado obliga a adaptar un mismo contenido curricular para niños que están a años de diferencia, una tarea que la formación docente tradicional rara vez contempla.

El peso de ser personal único

En la mayoría de los planteles rurales la maestra asume simultáneamente la docencia de todas las materias y la gestión administrativa del centro. Mariana Quiroga, docente de la Escuela Mariano Moreno desde hace cinco años, cuenta que además de planificar clases debe encargarse del mantenimiento, la comunicación con la comunidad y la rendición de cuentas. «Todo lo pedagógico me fascina, pero también tengo a cargo todo lo demás», asegura.

Esa doble carga se extiende más allá del horario de clase. Las docentes suelen llevar la gestión a sus hogares, revisando planillas, organizando meriendas y atendiendo llamadas de padres mientras la jornada escolar ya concluyó. La sobrecarga genera un cansancio que, según Arce, «no termina cuando suena el timbre».

Logística y condiciones de vida

El desplazamiento diario es otro obstáculo. Mientras Quiroga vive a 5 km de su escuela, Arce recorre 15 km desde Ucacha hasta Colonia La Ranchera, inicialmente en una motocicleta y después en un auto usado que le permitió mejorar su movilidad. En épocas de lluvia, los caminos de tierra se convierten en guadales, impidiendo que niños de campos distantes lleguen al aula y obligando a las docentes a organizar actividades a distancia.

Las infraestructuras varían: la Escuela Patricias Argentinas no cuenta con red de agua potable y depende de bidones transportados por la propia docente; su único sanitario es compartido y la merienda se arma con aportes de los padres y la municipalidad. En contraste, la Escuela Mariano Moreno recibe mantenimiento de la comuna, donaciones de equipamiento y el programa Paicor que garantiza desayunos y colaciones.

Rotación familiar y vínculo comunitario

La constante movilidad de familias –trabajadores de tambos, agricultura o migrantes temporeros del norte– genera una alta rotación de alumnos, lo que dificulta la continuidad de los proyectos pedagógicos. Quiroga relata que muchos niños sueñan con volver al Chaco o Formosa en diciembre, lo que rompe la estabilidad escolar.

A pesar de los retos, las escuelas rurales se convierten en núcleos de contención afectiva. Las docentes, al estar presentes día a día, brindan apoyo en gestiones familiares y fortalecen valores comunitarios. «Amo la ruralidad, me encanta la comunidad, la familia, el cariño de los chicos», concluye Arce, subrayando que la experiencia rural revela valores que en la ciudad pasan desapercibidos.

Aula multisala de la Escuela Patricias Argentinas en la zona rural de Córdoba
Escuela Patricias Argentinas.

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