Tutoría responsable, no razas prohibidas: la posición del Colegio Médico Veterinario de Córdoba
El Colegio Médico Veterinario de Córdoba defiende la educación de los dueños como la verdadera solución a los ataques de perros en la provincia.

Tutoría responsable, no razas prohibidas: la posición del Colegio Médico Veterinario de Córdoba
En la última semana se registraron varios ataques de perros en distintas zonas de la provincia, algunos con desenlaces mortales. El hecho encendió la discusión sobre la tenencia de razas catalogadas como peligrosas y motivó la presentación de proyectos de ley que buscan prohibir la cría, la venta o la tenencia de ciertos ejemplares. La presidenta del Colegio Médico Veterinario de Córdoba, Natalia Elstner, sostuvo que la respuesta adecuada pasa por educar a los tutores, no por vetar razas.

El debate legislativo en la ciudad y la provincia
En el Concejo Deliberante de Córdoba se está discutiendo la “tenencia y tutoría responsable” sin llegar a prohibir razas ni a regular la reproducción. La mesa menciona a razas catalogadas como potencialmente peligrosas y a perros mestizos, pero el foco está en la conducta del animal y la responsabilidad del dueño. A nivel provincial, el proyecto impulsado hace unos años por Rodrigo Agrelo no prosperó; sin embargo, se espera que vuelva a presentarse. Otro legislador, Dante Rossi, promueve la prohibición de dogos y pitbulls, argumentando que la medida evitaría incidentes, aunque su propuesta genera fuerte resistencia entre los profesionales del sector.
Lecciones de Países Bajos
Elstner recordó que en los Países Bajos la prohibición del pitbull en 1993 se revocó en 2008 porque los ataques continuaron pese a la restricción. El país optó por reforzar la tutoría responsable, implementando programas de educación y control de la tenencia. “Si en el llamado primer mundo esas medidas fallaron, nosotros podemos copiar lo que sí funcionó y evitar lo que no”, afirmó la presidenta del Colegio.
Los tutores como factor clave
Según Elstner, el verdadero peligro reside en los “tutores potencialmente peligrosos”. El comportamiento del perro depende de cómo se cría, se atiende y se integra en la familia. La socialización, que se extiende hasta los cinco meses de edad, es decisiva para fijar límites, al igual que ocurre con cualquier criatura. La “humanización extrema”, es decir, tratar al animal como a un niño sin imponer jerarquía, genera malestar y conductas agresivas. Cuando el perro no reconoce que es el último eslabón de la cadena familiar, se desdibujan los límites y aparecen los incidentes.
Medidas concretas que propone el Colegio
Elstner propone crear una línea telefónica gratuita y anónima para que la comunidad denuncie perros que representen riesgo por su tamaño, peso o fuerza de mandíbula. Cada denuncia permitiría aplicar multas, exigir el uso de bozal y correa en la vía pública y, en casos graves, retirar al animal del hogar. “Cuando no aprendemos por las buenas, tenemos que aprender por las malas”, comparó la necesidad de sancionar con el uso del cinturón de seguridad para evitar multas.
Resocialización y adopción responsable
El Colegio no aprueba la política de refugios que convierten a los perros callejeros en residentes permanentes; la prioridad, según Elstner, es impulsar la adopción responsable. En varios países se está experimentando con la resocialización de perros con problemas de conducta en cárceles o centros juveniles, como el proyecto Esperanza, donde la convivencia con internos genera responsabilidad y permite que el animal sea educado antes de volver a la sociedad.
Detrás de cada perro abandonado o sin control hay un dueño que no cumplió con su deber de castrar, alimentar o educar. Cambiar esa cultura implica reconocer que adquirir un perro es una decisión que requiere tiempo, guita y compromiso, y que la sociedad debe respaldar a los tutores con herramientas y educación, no con prohibiciones que solo desplazan la violencia.
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