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Sánchez impulsa los decretos de vivienda y descarta rendirse ante la presión política

El presidente confirma la aprobación de los decretos Maricarmen y descarta abandonar la reforma habitacional.

Sánchez impulsa los decretos de vivienda y descarta rendirse ante la presión política

Al cerrar la reunión del Consejo de Ministros, el presidente español Pedro Sánchez confirmó que los dos paquetes de normativa habitacional, conocidos como los decretos Maricarmen, fueron aprobados por unanimidad. La siguiente parada es la Comisión Permanente de la Cámara Baja, donde la sala no necesita el voto de los diputados de Junts, lo que elimina el escollo que había frenado la iniciativa desde la primera lectura.

La vivienda como pieza clave de la campaña electoral

Sánchez dejó claro que la medida forma parte de una jugada electoral para poner el conflicto entre inquilinos y propietarios en el centro del debate. “El Gobierno sigue trabajando, no vamos a tirar la toalla ni dejar a la gente tirada”, sostuvo el mandatario, quien también anunció la intención de convocar elecciones anticipadas en su discurso de La Moncloa la semana pasada. Según él, la presión sobre el Parlamento busca una mayoría más amplia y progresista que le permita “doblegar a las élites”.

Qué contiene el primer decreto y por qué el segundo se complica

El primer decreto extiende dos años la vigencia de los contratos de alquiler ya firmados y mantiene la protección contra desahucios para colectivos vulnerables hasta 2030. Además, contempla ayudas directas a inquilinos y bonificaciones fiscales para pequeños caseros, una medida que contó con el respaldo del PNV. En contraste, el segundo decreto propone la renovación automática de los alquileres, una cláusula que ha generado recelo entre los nacionalistas vascos y que, según Sánchez, dificultará su convalidación. Por eso, el segundo paquete quedará en espera hasta que el Congreso le dé el visto bueno.

Reacciones de la oposición y la presión social

El Partido Popular no tardó en lanzar críticas. La presidenta de la Comunidad de Madrid acusó a Sánchez de “secuestrar” el Congreso para aprobar normas que, según ella, vulneran el derecho constitucional a la propiedad privada. El mandatario se limitó a responder que no tiene nada que decir sobre esa supuesta vulneración, evitando asumir responsabilidades directas. Mientras tanto, los movimientos sociales ya están organizando la primera huelga general por la vivienda en la historia de la democracia española, una movilización que empieza a tomar forma en las calles.

El contexto político y los retos de la reforma

El escenario está marcado por un Congreso que, según Sánchez, “da la espalda” al Ejecutivo, obligándolo a seguir gobernando dentro de sus limitaciones. La falta de consenso entre los partidos autonómicos, sobre todo los gobernados por el PP, ha complicado la puesta en marcha de la primera ley de vivienda aprobada por el Gobierno. No obstante, el presidente sigue confiando en que la presión social y la necesidad de una mayor mayoría le permitirán avanzar con la reforma, que él considera una pieza clave para cambiar el paradigma de la vivienda en España.

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