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Panamá aprueba vínculo parlamentario con Taiwán pese a la presión de Pekín

Más de la mitad del Congreso panameño sella un acuerdo con Taiwán desafiando la presión diplomática china.

Panamá aprueba vínculo parlamentario con Taiwán pese a la presión de Pekín

Este martes 10 de septiembre, 46 diputados de la Asamblea Nacional de Panamá dieron el sí a la creación de un grupo interparlamentario con el Poder Legislativo de Taiwán, una decisión que representa más de la mitad del Congreso y que se produjo en medio de una intensa campaña de presión por parte de la embajada china.

La reacción de la diplomacia china

Según fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá citadas por Infobae, la embajada de la República Popular se enteró de la iniciativa el 7 de septiembre y, en cuestión de horas, lanzó una serie de cartas, llamadas telefónicas y reuniones de urgencia para intentar frenar el acuerdo. “Buscaron detenerlo por cualquier medio, incluso amenazaron a diputados”, relató la fuente, que pidió no ser identificada.

Comunicado del embajador de Pekín

Al día siguiente, el embajador Zhang Xiangyan emitió un comunicado en el que manifestó su “fuerte descontento y enérgico rechazo” al proyecto. El texto recordó que la política exterior china prohíbe cualquier contacto oficial entre países que reconocen a Pekín y la isla de Taiwán, y exigió a los parlamentarios panameños que se alineen con la postura de “una sola China”. “Exhortamos a los diputados a cambiar su postura a la mayor brevedad y a dejar de entorpecer las relaciones entre China y Panamá”, se leía en la misiva.

Antecedentes de la relación económica entre Panamá y Taiwán

Panamá dejó de reconocer a Taiwán en julio de 2017 bajo la presidencia de Juan Carlos Varela, aceptando la política de “una sola China” a cambio de promesas de inversión. La realidad, sin embargo, ha demostrado que Taiwán sigue siendo el mayor inversor asiático en el istmo, con cerca de dos mil millones de dólares en proyectos de transporte, logística, manufactura y finanzas, una guita que China no ha logrado sustituir.

El caso de la Corte Suprema y la tensión con Beijing

La controversia se agudizó cuando la Corte Suprema de Panamá declaró inconstitucional la concesión a Panama Ports Company, filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison. Beijing calificó la decisión como una interferencia externa y amenazó con represalias contra compañías panameñas, subrayando su rechazo a cualquier acción judicial que perciba como hostil.

Presiones chinas en la región: el paralelismo argentino

El episodio panameño no es aislado. En agosto, la Cancillería argentina suspendió un foro programado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires después de que la embajada china solicitara su cancelación. El evento, que debía debatir los totalitarismos del siglo XXI, fue anulado al saberse que el activista uigur Dolkun Isa participaría en el mitin organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). La maniobra evidenció la disposición de Pekín a ejercer presión diplomática para silenciar voces críticas.

Estos episodios ponen en evidencia una estrategia cada vez más agresiva de la República Popular para imponer su agenda fuera de sus fronteras. Los países latinoamericanos se encuentran en una encrucijada: aceptar los dictados de Beijing puede significar acceso a inversiones y proyectos de infraestructura, pero también implica renunciar a espacios de autonomía política.

En Panamá, la respuesta de los legisladores dejó clara una voluntad popular que no cede fácilmente. Como señaló el consultor político Elvins Santander, “Panamá no es la Plaza de Tiananmén”; la democracia local sigue defendiendo su derecho a conversar y decidir sin imposiciones externas.

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