La Organización de las Naciones Unidas necesita un cambio de rumbo: reflexiones de los seis aspirantes a suceder a António Guterres
La elección del nuevo secretario general de la ONU es un momento crucial para la organización y para el futuro de la humanidad.

La Organización de las Naciones Unidas necesita un cambio de rumbo: reflexiones de los seis aspirantes a suceder a António Guterres
En un momento de profunda crisis de confianza en el multilateralismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se prepara para elegir a su nuevo secretario general. El proceso de selección, que sigue un mecanismo en el que la Asamblea General nombra al candidato recomendado por el Consejo de Seguridad, ha sido objeto de críticas por su falta de transparencia. Para abordar este problema, la ONU celebró un debate público entre los seis aspirantes a suceder a António Guterres, con la participación de la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) Rafael Grossi, la exministra de Exteriores de Ecuador María Fernanda Espinosa, la secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) Rebeca Grynspan, la embajadora de Barbados ante la ONU Carolyn Rodrigues-Birkett y el expresidente de Senegal Macky Sall.
El debate, que tuvo lugar en la Asamblea General, fue un momento crucial para los aspirantes, que tuvieron la oportunidad de presentar sus propuestas y visiones para el futuro de la ONU. Todos los candidatos coincidieron en la necesidad de una organización más ágil y eficiente, aunque con énfasis distintos. Grynspan situó el núcleo de la reforma en el terreno, lejos de las dinámicas de las sedes centrales, y reclamó una ONU impulsada por la demanda de los países y no por la oferta de los organismos. Esta visión es compartida por muchos expertos en la materia, quienes argumentan que la ONU debe ser más próxima a las necesidades y preocupaciones de los países miembros.
Bachelet apostó por una institución ‘más delgada pero musculosa’: con menos estructura, pero con mayor capacidad de respuesta. Esta idea es interesante, ya que la ONU ha sido criticada en el pasado por ser demasiado burocrática y lenta en su respuesta a las crisis. La propuesta de Bachelet busca abordar este problema, al mismo tiempo que se mantiene la eficacia y la eficiencia de la organización.
En materia de inteligencia artificial, los seis aspirantes rechazaron una regulación vertical impuesta desde arriba. Grossi, desde su experiencia al frente de un organismo técnico, advirtió contra ‘el optimismo ingenuo y los miedos injustificados’ y propuso una plataforma colaborativa para definir reglas de conducta sin frenar la innovación. Esta idea es interesante, ya que la inteligencia artificial es un tema clave en la actualidad, y la ONU debe estar preparada para abordar sus implicaciones éticas y sociales. La propuesta de Grossi busca encontrar un equilibrio entre la innovación y la regulación, al mismo tiempo que se promueve la colaboración entre las naciones.
El diagnóstico compartido por los seis candidatos fue contundente: la ONU ha perdido protagonismo en la resolución de los conflictos más serios. Grossi lo formuló con mayor crudeza al señalar que ‘el mundo registra el mayor número de conflictos armados en los últimos cuarenta años’ y que la organización está ‘ausente de la resolución de los conflictos más graves’. Para el director del OIEA, la imparcialidad no equivale a indiferencia. ‘Es la capacidad de proponer soluciones concretas, escuchar sin condenar, estar presente para resolver un problema’, afirmó, y citó como prueba de que el multilateralismo puede funcionar la presencia de inspectores del organismo en la central nuclear de Zaporizhzhia, en plena zona de guerra en Ucrania.
La elección del nuevo secretario general de la ONU es un momento crucial para la organización y para el futuro de la humanidad. Los seis aspirantes a suceder a António Guterres están dispuestos a liderar este cambio y a hacer que la ONU vuelva a ser una fuerza efectiva en la resolución de los conflictos más serios. Es hora de que la ONU recupere su protagonismo en el escenario mundial y que los líderes mundiales se comprometan a trabajar ‘mano a mano’ para crear un mundo más pacífico y próspero.
La Organización de las Naciones Unidas necesita un cambio de rumbo, y los seis aspirantes a suceder a António Guterres están dispuestos a liderar este cambio. Con sus propuestas y visiones, buscan reconstruir la confianza en el multilateralismo y hacer que la ONU vuelva a ser una fuerza efectiva en la resolución de los conflictos más serios. Es hora de que la ONU recupere su protagonismo en el escenario mundial y que los líderes mundiales se comprometan a trabajar ‘mano a mano’ para crear un mundo más pacífico y próspero.
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