La Crisis Energética en Cuba: Un Desafío Sin Fronteras
La crisis energética en Cuba es un desafío sin fronteras que afecta a 4,5 millones de personas.

La Crisis Energética en Cuba: Un Desafío Sin Fronteras
La mitad de Cuba se quedó sin luz el sábado pasado debido a una caída parcial del sistema eléctrico nacional. Esto afectó a 4,5 millones de personas en siete provincias, desde Pinar del Río hasta Matanzas. La interrupción del sistema, reportada como una «desconexión parcial» por la estatal Unión Eléctrica, se suma a una serie de apagones prolongados que se volvieron habituales en el país desde mediados de 2024.
La capacidad de generación prevista alcanzó solo 1.080 megavatios frente a una demanda máxima de 3.200, lo que provocó un déficit de 2.120 megavatios y obligó a desconectar 2.150 megavatios para evitar apagones caóticos. La situación se volvió aún más compleja porque 10 de las 16 unidades termoeléctricas no estuvieron operativas, un reflejo de años de infrafinanciación y mantenimiento insuficiente.
La crisis eléctrica profundizó el malestar social y la incertidumbre económica en un contexto en el que las fuentes de generación presentan graves problemas. El 40% de la matriz energética, basada en termoeléctricas que dependen del crudo nacional, continúa afectada por averías y mantenimientos. Otro 40%, que depende de generadores alimentados con diésel y fueloil importados, se mantiene paralizado por el bloqueo petrolero y la falta de divisas.
El régimen cubano anunció un cambio en la política económica que permitirá, a partir de agosto, la extracción de petróleo y gas natural por parte de empresas privadas nacionales y extranjeras bajo concesión y condiciones específicas. La medida, que forma parte de un paquete de 176 reformas económicas y sociales aprobadas en junio, busca descentralizar y liberalizar la economía en medio de la crisis y las restricciones impuestas por Washington.
La gran minería, en cambio, solo se permitirá mediante asociación económica extranjera. Con este nuevo marco regulatorio, se eliminaron 46 prohibiciones previas para el sector privado y se flexibilizaron otras 35, lo que permitirá que las micro, pequeñas y medianas empresas, bajo autorización y con socio estatal, exploten estaciones de servicio. Sin embargo, la situación energética en Cuba sigue siendo un desafío para la isla y su futuro sigue siendo incierto.
La crisis energética en Cuba no solo afecta a la generación de electricidad, sino también a la producción y distribución de alimentos, agua potable y otros servicios básicos. La falta de electricidad ha llevado a la paralización de industrias y la pérdida de empleos, lo que a su vez ha aumentado la pobreza y la desigualdad en la sociedad cubana.
En conclusión, la crisis energética en Cuba es un problema complejo que requiere una solución integral y sostenible. Es importante que el gobierno cubano y las autoridades internacionales trabajen juntos para encontrar soluciones a corto y largo plazo que garanticen la seguridad energética y el desarrollo económico de la isla.
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