EE.UU. amplía sanciones contra intermediarios que abastecen la maquinaria militar iraní
Washington amplía la lista de sancionados para cortar los canales de suministro de armas y tecnología al ejército iraní.

Este martes Washington amplió su presión económica sobre Irán al sancionar a diez personas y cinco entidades que, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), facilitan la compra de armas, componentes tecnológicos y bienes de doble uso para el Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas iraníes. La medida apunta a una red que opera en Asia y el Oriente Medio, con el objetivo de cortar los intermediarios que Teherán emplea para conseguir suministros críticos.
Los principales sancionados
Entre los nombres que aparecen en la nueva lista destaca Asghar Alizadeh Tabatabai, representante del Ministerio de Defensa iraní en Beijing. EE.UU. lo acusa de coordinar desde China la adquisición de sistemas de armas completos y piezas de doble uso, productos que pueden servir tanto a la industria civil como al aparato militar.
Otro objetivo es Parisa Lali, vinculada a la empresa iraní Kavoshcom, quien habría suministrado componentes electrónicos a organizaciones relacionadas con el ejército. Su director ejecutivo, Ali Fotowat Almady, quedó señalado por mantener lazos con la Organización de Industrias Aeroespaciales (AIO), responsable del programa de misiles balísticos de Irán.
En el bloque asiático, la OFAC añadió a Li Fen, ciudadana china asociada a EC Mojo, una compañía con sede en Hong Kong que, según Washington, entregó apoyo financiero, material y tecnológico al Ministerio de Defensa de Teherán.
El sector surasiático quedó representado por Wasim Pasha Tajamal, presidente de Cavalier Group, firma privada de defensa con operaciones en Pakistán y presencia en mercados internacionales. A él se sumaron dos entidades del mismo conglomerado: Cavalier Dynamics for Technologies Company, con sede en Arabia Saudita, y Cavalier Dynamics Teknoloji Ticaret Anonim Sirketi, radicada en Turquía.
Cómo funciona la red de intermediarios
Según el Tesoro estadounidense, la red sancionada actúa como un puente entre proveedores de alta tecnología y los requerimientos del ejército iraní. Componentes de doble uso, como circuitos integrados o sistemas de navegación, se adquieren en mercados abiertos y luego se canalizan a través de empresas fachada o contactos en China, Hong Kong y Pakistán. De esa forma, Teherán evade los controles habituales y mantiene su programa de misiles y drones en marcha.
Antecedentes de la campaña estadounidense
Esta ronda de sanciones se suma a una serie de medidas que comenzaron en junio, cuando el Tesoro sancionó a nueve personas y entidades vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y al Ministerio de Defensa. En esa oportunidad el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dejó claro que “no toleraremos ningún apoyo al ejército iraní”. Desde entonces Washington ha intensificado su estrategia, advirtiendo que cualquier entidad que ayude a financiar o encubrir actividades del régimen puede ser blanco de restricciones financieras.
La presión se produce en medio de un enfrentamiento geopolítico que incluye la disputa por el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte mundial de petróleo. Mientras el expresidente Donald Trump sostuvo que EE.UU. mantiene el control de la ruta, Teherán asegura que las fuerzas estadounidenses están lejos de la zona y promete expulsarlas del Oriente Medio.
Reacción iraní y panorama regional
La Guardia Revolucionaria respondió que su estrategia continuará hasta lograr una “disuasión permanente” y expulsar a Estados Unidos del Oriente Medio. El general de brigada Hosein Mohebi afirmó que no cesarán en su empeño hasta que “nadie se atreva a atacar Irán”. Estas declaraciones reflejan la escalada de tensión que acompaña a las sanciones y a la disputa por el control del comercio marítimo.
En paralelo, Washington sigue ampliando el alcance de sus medidas. En septiembre se incluyeron decenas de compañías del sector aéreo iraní y, más tarde, entidades vinculadas a operaciones financieras y activos digitales, dentro de la campaña denominada “Operation Economic Outcast”. El objetivo sigue siendo cortar las fuentes de financiamiento y los canales de suministro que permiten a Irán mantener sus programas militares.
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