El crudo vuelve a subir: la tensión en Ormuz dispara precios y alarma a los mercados
Los últimos enfrentamientos entre EE. UU. e Irán vuelven a encender la polémica del paso de Ormuz, empujando al Brent y al WTI a niveles de 90 y 85 dólares.

El lunes los precios del crudo dieron un salto inesperado: el Brent cerró en 90,31 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en 85,23 dólares. El repunte se originó después de que buques estadounidenses atacaran dos plataformas de lanzamiento en la isla iraní de Larak, en el estrecho de Ormuz, y de que Teherán respondiera con bombardeos contra bases aéreas estadounidenses en Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.
La escalada militar vuelve a poner el foco en Ormuz
Ese intercambio de disparos marcó el primer ataque directo de EE. UU. contra Irán desde finales de julio, reavivando una disputa que lleva ya medio año en el aire. Ormuz, que antes de la guerra transportaba cerca del 20 % del crudo mundial, volvió a convertirse en un punto crítico para la cadena de suministro global. Según datos de tráfico marítimo, durante el fin de semana sólo cinco buques cruzaron la zona, una caída que refleja la cautela de los armadores ante la amenaza de nuevos proyectiles.
Negociaciones para reabrir la vía marítima
Los intentos de mediación para reactivar el paso siguen estancados. Suvro Sarkar, jefe de investigación energética de DBS, advirtió que la probabilidad de una confrontación contenida supera a la de una escalada sostenida, pero cada recrudecimiento retrasa los plazos para volver a abrir Ormuz. «Antes esperábamos retomar negociaciones entre EE. UU. e Irán a finales del tercer trimestre, pero ahora parece menos probable», señaló Sarkar, quien también pronosticó que los precios del crudo se mantendrán entre 85 y 95 dólares mientras la incertidumbre persista.
Repercusiones económicas y financieras
En Washington, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció la intención de imponer nuevas sanciones secundarias contra Irán cada semana, con el objetivo de presionar a Teherán para que detenga la escalada. Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump confirmó que el petróleo proveniente de un reciente acuerdo con Venezuela será destinado a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU., que registra niveles de 44 años de los más bajos.
Los mercados financieros sintieron el impacto de inmediato. En Asia, las bolsas cerraron a la baja y en Wall Street los índices perdieron terreno. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo subieron, el dólar se fortaleció y el oro retrocedió, mientras el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, recordaba en el simposio de Jackson Hole que la inflación subyacente, rondando el 3,7 %, sigue lejos del objetivo del 2 %, lo que podría obligar a la Fed a mantener una política monetaria restrictiva.
Perspectivas a corto plazo
Con un buque cisterna alcanzado por un proyectil el sábado y el tráfico marítimo en mínimos históricos, la volatilidad del petróleo parece asegurada. Los analistas coinciden en que, salvo una desescalada inesperada, los precios se mantendrán dentro de la banda de 85 a 95 dólares por barril. La comunidad internacional sigue observando de cerca cualquier movimiento que pueda abrir el estrecho de Ormuz y restablecer la fluidez del comercio energético global.
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