Cantante iraní condenada a 74 latigazos y prohibición de viajar por recital sin hiyab
La apelación del tribunal de Qom mantiene la pena de 74 latigazos y la prohibición de cantar por un recital sin hiyab.

El tribunal de apelación de Qom confirmó este lunes la condena de 74 latigazos, la prohibición de cantar durante dos años y la imposibilidad de salir del país para la cantante iraní Parastoo Ahmadi, luego de que difundiera en YouTube un recital sin hiyab.
El fallo judicial y sus alcances
La Sala 16 desechó los recursos presentados por la defensa y mantuvo la decisión de la Sala 122 del Tribunal Penal, dictada en junio. Además de Ahmadi, cuatro músicos y otras cuatro personas vinculadas a la producción del espectáculo recibieron la misma pena, bajo la acusación de haber violado normas morales y religiosas al presentarse sin velo y con músicos hombres.
Detalles del concierto que encendió la polémica
El video, de 27 minutos, muestra a Ahmadi con un vestido negro de hombros descubiertos y sin el hiyab obligatorio, acompañada por cuatro músicos masculinos en el histórico caravansar de Deir Gachin, provincia de Qom, a finales de 2024. Entre las piezas interpretadas, destaca el himno patriótico «Az Khoon-e Javanan-e Vatan», que rápidamente se viralizó en redes y provocó una oleada de denuncias.
Marco legal y antecedentes
En Irán la legislación prohíbe a las mujeres grabar discos o dar conciertos ante público mixto; solo pueden presentarse ante audiencias exclusivas de mujeres y sin cámaras. El hiyab, impuesto desde la Revolución Islámica, es obligatorio en espacios públicos. Ahmadi ya había sido señalada en 2022 por difundir la misma canción durante las protestas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini, una joven que falleció tras la detención de la Policía de la Moral por un velo considerado inadecuado.
Reacciones y ecos internacionales
Organizaciones internacionales de derechos humanos, como el Centro de Derechos Humanos en Irán, calificaron la sentencia de “otro recordatorio de que las condiciones de derechos humanos en Irán no han cambiado”. La medida se produce en medio de una nueva ola de desobediencia civil, donde cientos de mujeres siguen desafiando la obligatoriedad del velo como forma de resistencia.
Para la comunidad artística del país, la condena refuerza un clima de censura que ahuyenta a quienes buscan crear contenido fuera de los parámetros oficiales. La sociedad civil continúa debatiendo la pertinencia de leyes que regulan la vestimenta y la participación femenina en la música, una discusión que parece lejos de resolverse.
Mientras tanto, la prohibición de viajar impide que Ahmadi participe en festivales internacionales, limitando su exposición y la posibilidad de que su caso sirva de ejemplo para otras artistas que buscan romper el silencio impuesto por el Estado.
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