Venezuela Después del Terremoto: La Larga Recuperación
La comunidad de La Guaira y Caracas sigue viviendo en un estado de emergencia después del devastador terremoto

Venezuela Después del Terremoto: La Larga Recuperación
Un mes después de que un devastador terremoto sacudiera el litoral central de Venezuela, la situación sigue siendo crítica. La comunidad de La Guaira y Caracas continúa viviendo en un estado de emergencia, con muchas familias afectadas esperando recuperar los cuerpos de sus seres queridos y enfrentando un futuro incierto.
Andreas Spaett, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras en Venezuela, describe la situación como caótica. ‘La fase de rescate ya pasó, pero la del duelo apenas empieza’, afirma. La organización humanitaria ha estado trabajando incansablemente para brindar apoyo médico y psicológico a las víctimas del terremoto.
La economía local también ha sido duramente afectada. La zona de La Guaira, que dependía en gran medida del turismo, se enfrenta a un futuro económico incierto. ‘Era una zona de alto turismo, entonces es muy difícil pensar que el turismo va a volver pronto a esta zona. Va a tomar muchos años’, dice Spaett. Esto ha dejado a muchas familias sin su principal fuente de ingresos, lo que agrega otra capa de complejidad a la crisis.
La salud mental se ha convertido en un aspecto crucial de la respuesta de Médicos Sin Fronteras en Venezuela. Los equipos de la organización han estado recorriendo diferentes puntos de La Guaira y Caracas con clínicas móviles, ofreciendo sesiones individuales y grupales de apoyo psicológico. ‘Tratamos de educar a la gente para que pueda identificar que estos son efectos del trauma que sufrieron’, explica Spaett. ‘Vemos gente deprimida, gente que tiene pensamientos suicidas en algunos casos. Uno pierde a sus seres queridos, a sus niños, a su mujer, pierde su casa, pierde todo, y está frente a los escombros de su vivienda anterior sin ver una salida’.
La coordinación con las autoridades venezolanas ha sido un desafío. Aunque se están realizando esfuerzos para instalar campamentos transitorios y restaurar servicios básicos, la situación sigue siendo complicada. ‘Con tantos actores, cada uno quiere contribuir y encontrar su espacio, y no siempre es fácil tener todo bien estructurado’, reconoce Spaett. ‘Toma tiempo, y va a tomar todavía tiempo hasta que todo esté bien organizado y estructurado’.
En el ámbito hospitalario, Médicos Sin Fronteras ha apoyado a nueve centros de salud entre La Guaira y Caracas. Aunque ninguno colapsó por completo, varios sufrieron daños que obligaron a reducir la cantidad de camas disponibles. En el Hospital Vargas, el primero que asistió la organización en La Guaira, persiste un problema con las tuberías que Médicos Sin Fronteras intenta resolver con sus propios ingenieros de agua y saneamiento.
Spaett evita hacer predicciones sobre cuándo terminará la emergencia. Calcula que la fase más aguda podría extenderse ‘un par de meses más —dos, tres, cuatro—’, pero advierte que el acompañamiento a los sobrevivientes va a durar bastante más. ‘Hay pacientes con politraumatismos que van a necesitar sucesivas cirugías y procesos de rehabilitación. Son cosas que, para mí, van a durar más allá de este año’, dice.
Lo que más lo ha impactado a Spaett en estas semanas no ha sido la respuesta institucional, sino la solidaridad del pueblo venezolano. ‘Una de las cosas que más me impresionó en estas cuatro semanas es la solidaridad del pueblo venezolano: cómo se apoyan los unos a los otros me parece impresionante’, afirma. Menciona en particular a sus propios colegas venezolanos de Médicos Sin Fronteras, varios de los cuales perdieron su casa en el terremoto y, aun así, se organizan para juntar ropa y comida para otros afectados.
Sobre lo que necesita Venezuela de acá en adelante, Spaett no tiene dudas de que pasa, en buena medida, por sostener la reconstrucción con recursos externos. ‘El país venezolano ya se encontraba en una situación de crisis política y económica, y responder a una emergencia de este tamaño no es fácil para un país que ya estaba golpeado antes’, dice. Por eso insiste en que la comunidad internacional mantenga el apoyo económico más allá de que las imágenes del terremoto dejen de ocupar titulares. ‘La reconstrucción, recuerda, recién empieza’.
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