Valdespino de Somoza revive el ejercicio con su gimnasio rústico y gratuito
Un espacio al aire libre construido con madera, piedra y chatarra que permite entrenar sin pagar una cuota.

Valdespino de Somoza revive el ejercicio con su gimnasio rústico y gratuito
Un espacio al aire libre construido con madera, piedra y chatarra que permite entrenar sin pagar una cuota.
El lunes 30 de agosto de 2026, en el pequeño pueblo de Valdespino de Somoza, en la comarca de la Maragatería, descubrí un gimnasio al aire libre que parece sacado de una caricatura de los Picapiedra. No hay máquinas de acero ni pantallas de alta tecnología; todo está armado con troncos, piedras, ruedas de tractor y piezas de electrodomésticos que los vecinos recuperaron de la calle.
El impulso de un jubilado con vocación de educador
Manuel de Arriba Ares, exprofesor de educación física, decidió en 2005 combinar su pasión por el deporte con la necesidad de dar una segunda vida a los desechos. Con la ayuda de amigos y vecinos, levantó el gimnasio que hoy se conoce como Lumen, usando madera tratada, cubos de piedra y chatarra soldada. La idea surgió ante la escasez de instalaciones deportivas en la zona rural y, con el tiempo, se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad.
Equipos de la prehistoria que siguen funcionando
Las estaciones son auténticas obras de carpintería rústica: una bicicleta estática con marco de madera y una rueda que acciona un rodillo improvisado; una máquina de remo con asiento de metal reciclado y poleas hechas con cadenas de bicicleta; y varios puestos de fuerza donde el peso se regula colocando piedras en cubos de diferentes tamaños. Cada aparato lleva un cartel manuscrito que indica los grupos musculares trabajados y la forma correcta de usarlos.
¿Se rompe la estructura?
A primera vista la construcción puede generar dudas; sin embargo, la solidez está garantizada por la forma en que se unen los materiales. La madera está tratada y reforzada con metal, y las piezas de chatarra fueron soldadas por vecinos con experiencia en mecánica. Con los años aparecen signos de óxido, pero la estructura sigue soportando el peso de los usuarios sin inconvenientes.
Entrenamiento sin cuota, pero con sudor
Probé la bicicleta estática, la máquina de remo y varias estaciones de fuerza. La resistencia se consigue al levantar bloques de cemento o bolsas de arena, tal como en un gimnasio convencional. Después de la sesión, las agujetas eran tan intensas como en cualquier centro urbano, e incluso me raspé una mano en una polea oxidada. La diferencia: no pagué ni un peso.
Impacto social y medioambiental
El gimnasio Lumen no solo permite entrenar sin cuota, también es un ejemplo de economía circular. Los materiales que antes terminaban en la chatarrería ahora forman parte de un espacio comunitario que fomenta la salud y el sentido de pertenencia. Vecinos de pueblos cercanos llegan en bicicleta para probar las máquinas, y los niños del lugar juegan alrededor del equipamiento como si fuera parte del parque.
Si viviera en Valdespino de Somoza, no dudaría en hacer del gimnasio Lumen mi centro de entrenamiento diario. La experiencia demuestra que la imaginación y el reciclaje pueden reemplazar a la tecnología costosa, ofreciendo una alternativa saludable y gratuita para quien esté dispuesto a sudar bajo el sol de la campiña.
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