Trump y Xi inspeccionan la Casa Blanca: del helipuerto de granito al salón de baile en obra
Trump mostró a Xi los últimos trabajos de la Casa Blanca mientras la agenda bilateral giraba en torno a IA, Taiwán y aranceles.

Recorrido oficial en la Casa Blanca
El presidente Donald Trump dedicó gran parte de la visita de Estado del líder chino Xi Jinping a la Casa Blanca a mostrarle dos obras en curso dentro del recinto presidencial. El encuentro tuvo lugar en Washington el pasado lunes, cuando ambos mandatarios caminaron por el jardín sur hasta el helipuerto recién asfaltado con losa de granito y, más adelante, inspeccionaron el esqueleto de hormigón que servirá de futuro salón de baile en el ala este.
Contexto geopolítico que marcó la agenda
La llegada de Xi coincidió con una agenda cargada de tensiones: la falta de acuerdos sobre inteligencia artificial, la disputa por Taiwán, la relación comercial con Irán y la guerra de precios entre ambas potencias. En una entrevista con Fox News, el secretario del Tesoro Scott Bessent anunció que Washington y Beijing acordaron prorrogar la tregua arancelaria bilateral hasta el 10 de enero, tras una reunión improvisada con el viceprimer ministro chino He Lifeng. Aun con la extensión, persisten roces por la exportación de tierras raras y semiconductores, y el respaldo estadounidense a Taiwán sigue siendo un punto de fricción.
El helipuerto de granito, una parada obligatoria
Tras una breve charla en el Despacho Oval, Trump condujo a Xi al helipuerto del jardín sur, donde Marine One aguardaba sobre la nueva losa de granito pulido. Un infante de marina abrió la puerta del helicóptero y los dos líderes subieron acompañados de asesores y traductores. Aunque el aparato no despegó, la escena quedó registrada en varios videos oficiales. “Tiene mucho interés en el granito”, comentó Trump, señalando el sello presidencial grabado en la losa. “Es un experto en piedra y le encanta el buen granito”.
El futuro salón de baile, aún en construcción
Con la mirada puesta en lo que viene, Trump señaló el enorme marco de hormigón que ocupa el espacio donde antes estaba el ala este. Xi observó las dos torres en obra mientras el mandatario describía los planes para un salón de baile que, según él, será “el escenario perfecto para eventos oficiales”. La conversación se mantuvo fuera del micrófono de los periodistas que acompañaban la visita. En esa misma zona, Trump mostró a Xi una serie de fotografías colgadas en el ala oeste, entre ellas retratos suyos en distintos escenarios del mundo y una imagen de la Declaración de Independencia en el Despacho Oval.
Antecedentes y repercusiones políticas
Esta fue la primera vez que un presidente chino pisaba Washington desde 2015. La visita se dio en medio de una reducción parcial de la guerra arancelaria que, en 2025, había elevado los impuestos recíprocos a niveles de tres dígitos. En julio, la Casa Blanca aplicó un arancel adicional del 12,5 % a importaciones de 60 socios comerciales, incluida China, y anunció otro del 7,5 % por supuesta sobreproducción. Para Trump, el recorrido también sirvió como escenario para reforzar su narrativa de campaña, calificando a los demócratas de “comunistas” y usando la visita como muestra de su capacidad para “mostrarle al mundo” los logros de su gestión.
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