Phil Collins y Paul McCartney cierran la vieja disputa y sellan una reconciliación tras 20 años
Después de dos décadas de desencuentro, los dos íconos de la música británica se reconcilian en una emotiva charla telefónica.

El origen del desencuentro
En los ensayos del Concierto del Jubileo de la Reina, en el Palacio de Buckingham, en 2002, Phil Collins le entregó a Paul McCartney una primera edición del libro de Hunter Davies sobre The Beatles y le pidió que la firmara. El Beatle, sin rodeos, se giró hacia su esposa Heather Mills y soltó: «Es muy fan de los Beatles, nuestro pequeño Phil». La frase encendió la mecha; Collins la recordó como “imbécil” y admite que le dio más importancia de la que merecía.
La herida reaparece en 2016
Diecisiete años después, la polémica volvió a la palestra cuando el baterista de Genesis publicó sus memorias Not Dead Yet. En el libro señaló que McCartney siempre lo había tratado de forma condescendiente, lo que avivó la discusión entre ambos. El exbeatle respondió con un correo electrónico que mostraba su malestar y le pidió a Collins que no fuera tan “sacrosanto”. Collins no contestó y la brecha se mantuvo.
El llamado que abrió la puerta
El giro inesperado llegó este año, cuando McCartney se comunicó con Collins por teléfono al enterarse de que el músico buscaba memorabilia para una subasta benéfica a favor del Kings Trust. En la conversación, el Beatle sacó a relucir la vieja discusión. «Ya que estamos hablando…», dijo, y Collins sintió que la charla se dirigía a la zona de fuego. «Ojalá nunca lo hubiera dicho, Paul», confesó, y el exbeatle respondió: «Pensé que estábamos bien».
Disculpas y cierre del ciclo
El momento clave se dio en el programa Piers Morgan Uncensored, donde Collins admitió que había pensado “ojalá nunca lo hubiera dicho” y decidió pedir perdón. «Le pedí disculpas», declaró. McCartney aceptó, y ambos coincidieron en que el asunto les había molestado porque a cualquiera le gusta caer bien. «Fue realmente bonito que el círculo se haya cerrado», concluyó el exbaterista, satisfecho de haber terminado la movida.
Una salud frágil que acompaña la noticia
Mientras celebran la reconciliación, Collins atraviesa una etapa delicada. En 2024 estuvo al borde de la muerte por una grave adicción al alcohol; ingresó en un hospital suizo en noviembre de 2023, dio el alta antes de las fiestas, volvió a ser internado y pasó siete meses en cuidados intensivos, gran parte inconsciente. «Tuve mucha suerte de salir de eso y no he vuelto a beber desde entonces», aseguró, combinando ahora la recuperación con la música y la renovada amistad con McCartney.
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