Leer por placer impulsa notas y reduce el estrés, según investigación británica
Un análisis de Cambridge muestra que dedicar minutos al día a la lectura mejora vocabulario, matemáticas y bienestar.

Un equipo de la Universidad de Cambridge, junto a The Queen’s Reading Room, publicó este martes una revisión de los últimos años que reúne la evidencia más reciente sobre los efectos de la lectura recreativa. La investigación indica que dedicar tan solo unos minutos al día a un libro, una revista o incluso un cómic amplía el vocabulario y repercute de forma directa en el desempeño en matemáticas.
Ventajas cognitivas que van más allá de la edad
Los datos recopilados muestran que niños y adultos experimentan mejoras en atención, memoria y funciones ejecutivas cuando leen por placer. En los más chicos, esos avances se traducen en mejores resultados académicos y en hábitos de sueño más regulares; en los adultos, la práctica diaria de cinco minutos de ficción reduce el nivel de estrés hasta en un veinte por ciento.
El inesperado lazo entre letras y números
El informe subraya que los procesos cognitivos necesarios para comprender un texto –memoria de trabajo, razonamiento y control ejecutivo– son los mismos que se activan al resolver problemas matemáticos. Por eso, los niños que leen habitualmente tienden a obtener puntajes más altos en la prueba PISA, sobre todo en la sección de matemáticas, que ha sido la más débil en los últimos resultados de España.
Cualquier género suma, siempre que sea constante
No hace falta meterse en clásicos de la literatura para cosechar estos efectos. La revisión señala que cualquier tipo de obra disfrutada por placer, desde novelas románticas hasta cómics, genera los mismos beneficios mientras se mantenga la constancia. Lo esencial es encontrar un libro que enganche, porque la regularidad del hábito es lo que potencia el cerebro.
Leer en compañía multiplica los resultados
Cuando la actividad se comparte –padres leyendo a sus hijos, clubes de lectura o grupos de estudio– los efectos psicológicos se amplifican. La interacción social refuerza la motivación y favorece la consolidación de la información, algo particularmente valioso para personas mayores que buscan retrasar el deterioro cognitivo.
Los estudios de neuroimagen incluidos en la revisión revelan que la práctica habitual de la lectura aumenta el volumen de áreas cerebrales vinculadas al lenguaje, al aprendizaje y a la regulación emocional, además de mejorar la conectividad de la materia blanca. Estos cambios estructurales explican por qué la lectura no es solo un pasatiempo, sino una herramienta de desarrollo integral que, entre otras cosas, puede subir las notas de matemáticas.
En el contexto argentino, donde la última ronda de PISA mostró desafíos en la zona de mates, la noticia llega como un llamado a incorporar la lectura recreativa en los planes de estudio y en la vida cotidiana de los hogares cordobeses. Promover el hábito, aunque sea con cinco minutos antes de dormir, puede convertirse en una estrategia de bajo costo para mejorar el rendimiento escolar y el bienestar mental.
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