La ‘flota fantasma’ de Rusia: cómo elude las sanciones europeas con una red de buques gaseros
Rusia busca mantener sus exportaciones de gas mediante una red de buques gaseros conocida como la 'flota fantasma'

La ‘flota fantasma’ de Rusia: cómo elude las sanciones europeas con una red de buques gaseros
En un movimiento audaz para sortear las restricciones impuestas por la Unión Europea, Rusia ha estado ampliando silenciosamente su flota de buques gaseros, conocida como la ‘flota fantasma’, para transportar gas natural licuado (GNL) y mantener así sus exportaciones de gas pese a las sanciones. Este esquema, similar al utilizado para eludir las sanciones sobre el crudo, ha generado preocupación en la comunidad internacional debido a su complejidad y alcance.
Según fuentes de la industria, al menos ocho tanqueros de GNL usados han sido adquiridos y reincorporados a la flota rusa en los últimos seis meses, elevando el número total de buques a 25. Dos de estos buques, el Alekséi Kosygin y el Konstantín Posiet, fueron construidos en el astillero ruso de Zvezdá y ahora navegan bajo bandera rusa con nombres como Kosmos, Orión, Merkuri y Luch. Esta expansión se produce en un momento en que la Unión Europea ha decidido prohibir la importación de GNL ruso a partir de 2027, lo que ha obligado a Rusia a buscar formas creativas de mantener su presencia en el mercado energético global.
El funcionamiento de esta ‘flota fantasma’ se basa en un modelo similar al de la ‘flota oscura’ de petroleros, que supera los 1.000 barcos y ha sido utilizada para transportar crudo sancionado desde países como Irán y Venezuela. La investigadora sénior del New Energy Advancement Hub, Irina Mirónova, describe este fenómeno como ‘único’ en términos de su escala y complejidad. Los buques pertenecen mayormente a empresas fantasmas con sede en lugares como Dubái, Hong Kong y Singapur, y operan bajo banderas de conveniencia, lo que dificulta el rastreo de sus actividades.
Para disimular el origen de la carga, se utilizan técnicas de interferencia de señales y transferencias buque a buque. Sin embargo, expertos advierten que replicar el modelo petrolero con gas es considerablemente más complejo debido a las especificaciones técnicas y de seguridad involucradas. Septimus Knox, director de la firma de inteligencia S-RM, subraya las dificultades que Rusia podría enfrentar al intentar expandir esta flota, especialmente considerando las restricciones impuestas por empresas como la francesa GTT, que mantiene un cuasi monopolio sobre los sistemas de contención especializados y suspendió sus contratos con Rusia en 2023.
La Unión Europea ha tomado medidas para contrarrestar esta estrategia, dispuesto que la venta de tanqueros de GNL a ciudadanos rusos deberá notificarse a Bruselas. Aunque se evitó prohibir el transporte de gas ruso en buques comunitarios hacia terceros países, esta decisión busca aumentar la transparencia y dificultar las maniobras de Rusia para eludir las sanciones. La semana pasada, la Unión Europea reiteró su compromiso de vigilar de cerca estas operaciones y tomar medidas adicionales si es necesario para proteger los intereses de la Unión y asegurar el cumplimiento de las sanciones.
La expansión de la ‘flota fantasma’ de Rusia plantea desafíos significativos para la comunidad internacional, ya que busca sortear las sanciones impuestas en respuesta a sus acciones. Mientras tanto, el mercado energético global sigue siendo sensible a los movimientos de Rusia, y cualquier cambio en la dinámica de suministro puede tener implicaciones importantes para la economía y la política globales.
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