Inundación glacial arrasa el valle Nepal‑Tíbet y sepulta pueblos bajo lodo y hielo
Una ola de lodo, hielo y rocas arrasó más de 20 km del valle fronterizo, dejando cientos de muertos y un lago de escombros que amenaza con nuevas rupturas.

Inundación glacial arrasa el valle Nepal‑Tíbet y sepulta pueblos bajo lodo y hielo
Un torrente de lodo, hielo y rocas cruzó el paso fronterizo de Gyirong a la madrugada del 12 de agosto, arrasando en menos de diez minutos una franja de más de veinte kilómetros entre Nepal y el Tíbet. El aluvión, catalogado como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), dejó al menos 362 muertos y una cifra de desaparecidos que supera los 1.400, entre peregrinos, residentes y turistas.
El instante en que la masa de escombros golpeó el valle
Las imágenes que circularon en redes provienen de una cámara de seguridad ubicada en la avenida principal de Gyirong. El video muestra una fila de vehículos y peatones cuando, de repente, una densa nube de polvo y fragmentos cubre la escena, aplastando puentes y edificios en cuestión de minutos. La cámara captó el momento exacto en que la corriente de lodo, hielo y rocas impactó con una fuerza comparable a la de un tren de carga.
Visión aérea del desastre
Los drones enviados por los equipos de rescate nepalíes sobrevolaron el distrito de Nuwakot y revelaron casas con el techo sumergido bajo varios metros de sedimento, automóviles enterrados y árboles convertidos en estacas de escombros. El bazar de Dhunge, que antes bullía de compradores, quedó reducido a un campo de ruinas en menos de media hora, según testimonios de residentes como Shoyam Rajbhandari, que vio cómo el mercado desaparecía bajo la corriente.
¿Cómo se formó la ola de destrucción?
Los científicos sitúan el origen del GLOF entre los 5.200 y 5.500 metros de altitud, donde un bloque de hielo se desprendió de un glaciar del Himalaya. Simon Cox, de GNS Science, explicó que la masa arrolladora actuó como un émbolo, empujando el agua del valle a velocidades superiores a los 100 km/h y convirtiéndose en un flujo hiperconcentrado semejante al concreto. El hidrólogo Hatim Sharif advirtió que intentar correr era inútil; la única salida viable consistía en escalar una colina de al menos seis metros.
Repercusiones humanas y medioambientales
El balance humano es alarmante. La policía nepalí recuperó 359 cadáveres y registró más de 800 desaparecidos, entre ellos cientos de peregrinos indios que celebraban el festival Janai Purnima en ruta al monte Kailash. También se contabilizaron víctimas de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia y España. En la vertiente tibetana, la agencia Xinhua informó tres muertos y 558 personas sin contacto, con carreteras y puentes completamente destruidos.
Imágenes satelitales analizadas por glaciólogos mostraron que los ríos Bhote Koshi y Lhende Khola desbordaron sus cauces, elevando el nivel del río Trishuli hasta nueve metros en apenas 30 minutos, según datos del ICIMOD.
El lago de escombros que amenaza con una nueva catástrofe
A 18 kilómetros del paso de Rasuwagadhi se formó un lago de escombros que retiene cerca de dos millones de metros cúbicos de agua, con proyecciones que podrían llegar a cinco millones. Las autoridades chinas iniciaron evacuaciones de emergencia en localidades tibetanas, advirtiendo que una ruptura repentina podría ocurrir alrededor del 1 de septiembre.
Lecciones y riesgos futuros
Este es el segundo desborde en menos de catorce meses; el anterior se registró en julio de 2025. Expertos del ICIMOD subrayan la urgencia de sistemas de alerta temprana conjuntos entre Nepal y China, ya que los glaciares del Hindu Kush‑Himalaya están perdiendo hielo al doble de la velocidad que en el año 2000. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución del valle, que ahora requiere una reconstrucción que probablemente llevará años.
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