Cuba registra su séptimo apagón del 2026 y deja a 9 millones sin luz
El séptimo corte de energía del año paraliza servicios y reaviva el debate sobre el embargo y la infraestructura cubana.

Este viernes la isla caribeña vivió otro apagón nacional que dejó sin energía eléctrica a más de nueve millones de cubanos, según informó el Ministerio de Energía y Minas. La caída se produjo en la madrugada y afectó a la totalidad del Sistema Eléctrico Nacional, provocando una paralización total de servicios básicos en la capital y en la mayoría de las provincias.
Desconexión total del Sistema Eléctrico
El comunicado oficial publicado en las redes del ministerio describió una desconexión completa del Sistema Eléctrico Nacional. La Unión Eléctrica confirmó que ya está investigando las causas del colapso mientras se activan los protocolos de recuperación previstos en el plan de contingencia. Técnicos de la compañía trabajan sin descanso para restablecer la generación y la transmisión.
Factores estructurales y el bloqueo estadounidense
El séptimo apagón del año tiene sus raíces en la degradación de las plantas termoeléctricas y la escasez crónica de combustible. Desde enero, las sanciones impuestas por Estados Unidos a la compra de hidrocarburos han limitado la llegada de diésel importado, insumo esencial para los generadores de respaldo. Expertos locales señalan que la falta de inversión y la imposibilidad de adquirir repuestos agravan la vulnerabilidad del sistema.
Impacto en la vida cotidiana de los cubanos
En La Habana, los cortes superaron las 30 horas en los últimos días; en provincias como Santiago de Cuba y Camagüey, la población estuvo sin luz durante más de 60 horas consecutivas. La ausencia de energía paralizó el suministro de agua, dejó inoperantes los hospitales que dependían de generadores y desactivó la red de telefonía móvil, complicando aún más la cotidianidad de los vecinos que ya lidian con la escasez de alimentos y medicinas.
Debate político: culpa y responsabilidad
El gobierno cubano responsabiliza a las medidas punitivas de Washington por el deterioro de la red eléctrica, argumentando que el bloqueo petrolero impide la importación de diésel y de repuestos críticos. Por su parte, la administración estadounidense culpa al régimen por la gestión económica y la falta de políticas de ahorro energético, señalando que la crisis es consecuencia de decisiones internas y de la ausencia de reformas estructurales.
Una crisis que se extiende décadas
Los apagones rotativos no son novedad; la isla ha sufrido interrupciones frecuentes desde los años 90, reflejo de una infraestructura envejecida y de una economía que depende en gran medida de importaciones de combustible. Sin una inversión sustancial, la modernización de la red y la flexibilización del embargo, los analistas advierten que la situación podría empeorar, generando más episodios de oscuridad que impactan la producción, la educación y la salud.
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