OEA alerta que la reforma constitucional de Ortega y Murillo amenaza la democracia nicaragüense
La OEA denuncia que la nueva reforma constitucional busca perpetuar el poder sandinista y limitar la competencia política en Nicaragua.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) emitió este miércoles una advertencia firme contra la reforma constitucional que el gobierno sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo está impulsando en Nicaragua. El secretario general Albert Ramírez Ramdin señaló que los cambios aprobados en primera instancia reducen los espacios de competencia política y convierten la Carta Magna en una herramienta para excluir a los opositores.
Mandato ampliado y exclusión de la oposición
El proyecto, ya sancionado por la Asamblea Nacional dominada por la copresidencia, extiende de seis a siete años la duración del mandato de Ortega y Murillo. Además, introduce la figura de “traidor a la patria”, que impediría a cualquier ciudadano catalogado como tal presentarse a cargos públicos. Según la OEA, esa medida transforma la Constitución en un mecanismo para silenciar voces disidentes y limitar la alternancia democrática.
Reprogramación del calendario electoral
Con la reforma, el calendario político también se modifica: las elecciones generales previstas para noviembre de 2026 se postergan a noviembre de 2027. La normativa todavía debe pasar una segunda aprobación en la próxima legislatura, pero el simple hecho de haberla aprobado en primera instancia ya evidencia el empeño del régimen por consolidar su permanencia en el poder.
Antecedentes y reacciones internacionales
Esta no es la primera vez que Nicaragua altera su Carta Magna. En 2025 se aprobó una reforma que cambió más de un centenar de disposiciones y concentró atribuciones en la copresidencia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió en agosto que esas medidas podían generar una dictadura de facto, al eliminar las condiciones necesarias para la alternancia y restringir la competencia política.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio pidió suspender las relaciones comerciales habituales con Managua, señalando que la Asamblea Nacional “socavó la ficción democrática de Nicaragua”. La administración del expresidente Donald Trump ya había anunciado su disposición a adoptar sanciones por violaciones de derechos humanos.
La OEA moviliza una respuesta regional
El Consejo Permanente de la OEA aprobó la convocatoria de una reunión de cancilleres para discutir la situación en Nicaragua. Ramdin vinculó el avance legislativo con el deterioro general de las instituciones nicaragüenses y recordó que los compromisos asumidos en la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana prohíben este tipo de restricciones al pluralismo político.
El secretario general subrayó que los ciudadanos nicaragüenses merecen instituciones que protejan sus derechos y no los limiten. Insistió en que la población debe conservar la posibilidad de elegir entre distintas alternativas y pidió a la comunidad internacional que mantenga la presión para que se respeten los principios de democracia representativa.
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