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Más de 734 muertos y 3.000 desaparecidos tras el alud de lodo en la frontera Nepal‑China

El derrumbe de Lirung causa miles de víctimas y moviliza ayuda global.

Más de 734 muertos y 3.000 desaparecidos tras el alud de lodo en la frontera Nepal‑China

Una pared de lodo desprendida del glaciar Lirung el miércoles sepultó casas, puentes y vehículos en la zona fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet, en China. Las autoridades confirmaron este domingo que se contabilizaron 734 cuerpos recuperados en territorio nepalí y 16 en el lado tibetano, mientras que el número de desaparecidos supera los 3.000, con 2.498 en Nepal y 546 en China.

El alud y sus efectos inmediatos

El deslizamiento se originó por el colapso de una masa de hielo y rocas que formó una represa natural; al romperse, una segunda acumulación de agua se desbordó, arrastrando barro y escombros a gran velocidad. La corriente obligó a los equipos de rescate a abandonar sus puestos cerca del paso de Gyirong, ya que la crecida del río hacía imposible seguir trabajando.

En el norte de la India se hallaron siete cadáveres a decenas de kilómetros río abajo, testimonio de la magnitud del flujo. La base militar de Bidur, instalada por el ejército nepalí, se convirtió en centro de operaciones donde familiares revisan listas de supervivientes escritas en las paredes, mientras la incertidumbre se vuelve la única certeza.

Rescates bajo condiciones extremas

Kawan Koirala, del Equipo de Respuesta a Desastres de Nepal, describió la jornada de 18 horas como “extremadamente compleja”. La prioridad sigue siendo localizar los cuerpos, pero el barro denso y la amenaza constante de nuevas lluvias dificultan la labor. «También es muy traumático para mí. Es la primera vez que veo algo así», confesó el operador de rescate.

En la central hidroeléctrica de la zona, alrededor de un centenar de personas quedaron atrapadas dentro de un túnel. El ejército instaló un tubo de ventilación y comenzó a enviar aire, aunque la lluvia y la crecida del río siguen obstaculizando el acceso. El ministro del Interior, Sudan Gurung, pidió cautela a los equipos mientras persisten los riesgos de inundaciones.

Cambio climático y vulnerabilidad de la zona

Especialistas señalan al cambio climático como factor que acelera el deshielo de glaciares como el de Lirung, aumentando la frecuencia de deslizamientos mortales. Simon Steill, responsable de clima de la ONU, recordó que el calentamiento global “hace que tragedias como esta sean más probables y graves, y que las comunidades vulnerables paguen el precio”.

La región, conocida por proyectos de infraestructura energética y por ser ruta de peregrinos al monte sagrado Kailash, ya había sufrido inundaciones, pero nunca una catástrofe de esta escala. La pérdida de cientos de trabajadores extranjeros y locales subraya la dimensión humana del desastre.

Ayuda internacional y cooperación

Los gobiernos de Nepal y China evacuaron a 555 turistas y 499 ciudadanos chinos, y acordaron compartir datos hidrológicos y satelitales para mejorar la respuesta. En la esfera internacional, Estados Unidos destinó 3,6 millones de dólares para asistencia alimentaria; Canadá, Reino Unido, la Unión Europea y la ONU anunciaron aportes adicionales.

El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, estimó que la reconstrucción exigirá varios miles de millones de dólares, una cifra que pone en relieve la magnitud de la destrucción y la necesidad de un plan de recuperación a largo plazo.

El camino de los desaparecidos

Con 933 trabajadores añadidos a la lista de desaparecidos, la búsqueda se vuelve una carrera contra el tiempo y la naturaleza. Familias como la de Kalka Sharda, que busca a su hijo trabajador de la central, siguen esperando respuestas mientras la comunidad internacional mantiene la mirada en la montaña que, a pesar del barro, sigue en pie.

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