Taiwán activa Strong Bow, el nuevo interceptor hipersónico que alcanzará 70 km de altura
El nuevo Strong Bow promete elevar la defensa antimisiles de Taiwán a 70 kilómetros de altura.

Taiwán activa Strong Bow, el nuevo interceptor hipersónico que alcanzará 70 km de altura
El Gobierno de Taiwán dio a conocer este miércoles los pormenores del Strong Bow, el interceptor hipersónico pensado para reforzar la defensa antimisiles frente a la presión militar creciente de China. El sistema, conocido oficialmente como Chiang Kung o Tien Kung IV, combina un misil de alta velocidad con radares AESA de última generación y plataformas móviles, y está diseñado para destruir misiles balísticos a unos 70 kilómetros de altitud, mucho más alto que los sistemas que se usan hoy.
Potencia técnica que marca un salto
Strong Bow incorpora un propulsor sólido de dos etapas que le permite romper la barrera de velocidad hipersónica. El control de vector de empuje garantiza maniobras precisas aun cuando la atmósfera es muy tenue. En los primeros segundos de vuelo se guía mediante navegación inercial y actualizaciones de radar; en la fase final, un buscador activo integrado al propio interceptor toma el mando para impactar la ojiva de fragmentación de alto explosivo.
Costos y ruta hacia la producción
El Ministerio de Defensa solicitó 36.100 millones de dólares taiwaneses (cerca de 1.130 millones de dólares) para financiar la fabricación de dos sistemas completos y al menos 128 interceptores. La partida quedó fuera del paquete extraordinario aprobado por el Parlamento en mayo, por lo que el Ejecutivo busca un presupuesto suplementario que le permita pasar de la fase de desarrollo a la producción en serie.
Cómo encaja en el proyecto T‑Dome
Strong Bow será la pieza clave de la capa más alta del T‑Dome, la arquitectura integrada de defensa aérea que Taipei está construyendo. La lógica del proyecto reparte la carga entre varias armas: mientras Strong Bow intercepta misiles en la fase temprana de su trayectoria, los sistemas Tien Kung III y Patriot PAC‑3 se hacen cargo de amenazas que ya han cruzado la primera barrera. El ministro de Defensa, Wellington Koo, subrayó que la defensa aérea de Taiwán no puede depender de un único sistema.
Contexto geopolítico que impulsa la urgencia
La presentación del nuevo interceptor llega en medio de una escalada de actividades militares chinas alrededor de la isla. La semana pasada, fuerzas del Ejército Popular de Liberación cruzaron la línea media del estrecho y penetraron zonas de identificación de defensa aérea en el norte y suroeste de Taiwán. Ante esa presión, contar con un interceptor capaz de operar a mayor altura se vuelve crucial, porque amplía el espacio de maniobra y el tiempo disponible para neutralizar una amenaza antes de que llegue a la zona poblada.
Retos y próximos pasos
El Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung‑Shan (NCSIST) confirmó que Strong Bow superó las pruebas operativas, pero la verdadera prueba será política: conseguir la autorización presupuestaria y desplegar las baterías móviles antes de 2028. Analistas locales advierten que cualquier retraso reduciría significativamente la capacidad defensiva de la isla, mientras que una incorporación rápida podría equilibrar, al menos parcialmente, la brecha tecnológica con Beijing.
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