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Derrame de Petróleo en Omán: Una Emergencia Ambiental sin Precedentes

Una catástrofe ambiental de proporciones épicas está desplegándose en las costas de Omán debido al derrame de petróleo del petrolero Caroline Bezengi.

Una catástrofe ambiental de proporciones épicas está desplegándose en las costas de Omán, donde el petrolero Caroline Bezengi, un buque sin propietario activo, sin bandera reconocida y sin seguro verificable, ha estado derramando crudo ruso durante semanas. La mancha de petróleo, que ya cubre una vasta área de unos 390 kilómetros cuadrados en una zona marina protegida, amenaza con convertirse en una de las peores tragedias ecológicas de la historia reciente.

El Caroline Bezengi, un barco de 274 metros de largo, transportaba alrededor de 800.000 barriles de crudo ruso bajo sanciones internacionales cuando encalló el 30 de junio cerca de las islas Hallaniyat, frente a la gobernación meridional de Dhofar, en un área que forma parte de una reserva natural marina. La tripulación había reportado dificultades por primera vez el 8 de junio frente al puerto yemení de Mukalla, y fuentes de seguridad marítima señalaron que las primeras evaluaciones apuntaban a una explosión a bordo, aunque la causa exacta del daño no está aclarada.

La situación es particularmente crítica debido a que la mancha de crudo se extiende al noreste de las islas Hallaniyat y, en su punto más cercano, queda a unos siete kilómetros de la costa. El seguimiento oficial recogido por Oman Daily indicó que la extensión observada a lo largo de la trayectoria de la contaminación alcanzó aproximadamente 449 kilómetros, con un desplazamiento previsto de unos 121 kilómetros adicionales en las siguientes 48 horas, sujeto a variaciones por vientos, corrientes y estado del mar. Esto plantea un riesgo inminente para la biodiversidad marina de la región, ya que las partes más densas de la contaminación podrían dirigirse hacia las entradas de Ras Madrakah, una zona con arrecifes de coral, áreas de anidación de tortugas y hábitats marinos considerados prioritarios.

Haneen Keskes, responsable de campañas políticas de Greenpeace para Medio Oriente y Norte de África, calificó el escenario como una emergencia sin precedentes legales claros. “Llevamos semanas con un petrolero dañado que transporta una carga muy sustancial de crudo, varado en un área marina protegida y ecológicamente sensible, y ahora pierde petróleo al mar a un ritmo exponencial”. La falta de claridad en cuanto a la responsabilidad y la respuesta adecuada ante esta catástrofe ambiental complica aún más la situación, ya que la cadena de responsabilidades rota impide una acción efectiva para mitigar el desastre.

La cadena de responsabilidad en incidentes marítimos convencionales generalmente recorre tres eslabones: el propietario del buque, el club de protección e indemnización (P&I) que lo asegura y el Estado de bandera bajo el que está registrado. Sin embargo, en el caso del Caroline Bezengi, los tres eslabones están cortados o directamente ausentes. El barco perdió su registro en Camerún a finales de mayo, y la Organización Marítima Internacional (OMI) lo lista actualmente con bandera desconocida. El propietario, con sede reportada en Shanghái, no habría respondido a los requerimientos de las autoridades omaníes para mover la nave. Además, no hay constancia de que el buque esté asegurado bajo ningún club P&I reconocido, lo que profundiza el vacío legal y de responsabilidad.

La respuesta oficial omaní se basa en un sistema de monitoreo que incluye imágenes satelitales, modelos ambientales y operaciones de buceo. Mohammed bin Abdullah Al-Rawahi, director general de Asuntos Marítimos del Ministerio de Transporte, reconoció que las condiciones meteorológicas dificultaron las operaciones técnicas. Abdullah bin Ali Al-Amri, presidente de la Autoridad de Medio Ambiente de Omán, sostuvo que “no existe absolutamente ningún motivo de preocupación” respecto de plantas desalinizadoras, el proyecto de piscicultura y los sistemas económicos y turísticos en la costa, y que las aeronaves rastrean a diario el movimiento de las manchas. A pesar de estas medidas, la situación sigue siendo alarmante y requiere una acción coordinada a nivel internacional para abordar la crisis ambiental y prevenir daños irreparables a los ecosistemas marinos de la región.

El incidente se produce en un momento de máxima tensión diplomática en torno a la llamada flota fantasma rusa, donde el presidente Vladimir Putin ha advertido que Moscú respondería de forma “simétrica” si gobiernos europeos confiscan buques mercantes rusos. La Unión Europea (UE) ha endurecido la presión sobre centenares de barcos sospechosos de evadir sanciones, con retenciones de naves y tripulaciones para inspecciones. Putin calificó esas medidas de violatorias del derecho marítimo internacional y equiparó la posibilidad de requisar cargamentos rusos con “piratería y saqueo”. Este contexto geopolítico complejo agrega otra capa de desafíos a la ya crítica situación del derrame de petróleo en Omán, subrayando la necesidad de una cooperación internacional efectiva para abordar tanto la crisis ambiental como las tensiones diplomáticas.

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