El estrecho de Ormuz: el pulso geopolítico entre EE.UU. e Irán
La disputa por el control del estrecho de Ormuz entre EE.UU. e Irán se intensifica, con ambos países en una carrera por el control del petróleo y la influencia en la región.

El estrecho de Ormuz: el pulso geopolítico entre EE.UU. e Irán
Un conflicto de décadas
El estrecho de Ormuz, un paso estratégico entre el Golfo Pérsico y el Océano Índico, ha sido escenario de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán durante décadas. El conflicto actual se remonta a febrero de este año, cuando EE.UU. e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán con el objetivo de impedir que Teherán desarrollara un arma nuclear. La guerra derivó pronto en una disputa por el control del estrecho, paso por el que circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado que se comercia en el mundo.
La importancia del estrecho de Ormuz radica en su ubicación estratégica, ya que es el principal paso para el tráfico marítimo de petróleo entre Oriente Medio y Asia. La disputa por su control ha generado una tensión entre EE.UU. e Irán, que se ha traducido en un bloqueo naval iraní desde mediados de julio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que su país ejerce el control total del estrecho, en contradicción con la posición de Irán, que mantiene bloqueada la vía.
Las exigencias iraníes
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha señalado que el estrecho seguirá cerrado hasta que Washington cumpla una serie de condiciones políticas, con independencia de los avances técnicos que negocia con Omán para establecer nuevas rutas de navegación. Entre las exigencias iraníes se encuentran el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las sanciones económicas, la liberación de activos iraníes congelados en el exterior y una compensación por los daños causados por la guerra.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohamad Baqer Zolqadr, ha exigió también el cese de las “amenazas militares” contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak, además de la retirada de las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
La respuesta de Trump
El presidente de Estados Unidos ha respondido a las exigencias iraníes a través de su red social Truth Social, donde adelantó que reclamará a Irán una compensación por “abusos cometidos en el pasado” y una indemnización para las familias de manifestantes reprimidos por el Estado.
La postura estadounidense diverge así de la iraní no solo en el diagnóstico sobre quién controla Ormuz, sino en la dirección misma de las reparaciones de guerra que ambos países se exigen mutuamente.
El futuro de la disputa
La disputa por el estrecho seguirá marcando el ritmo de las negociaciones en las próximas semanas. Mientras Washington insiste en que la vía está despejada y operativa, Teherán condiciona cualquier normalización del tráfico marítimo a un giro político que la Casa Blanca no ha mostrado disposición a dar, lo que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales.
La disputa por el estrecho de Ormuz es solo un capítulo de la compleja relación entre EE.UU. e Irán, que se ha caracterizado por la tensión y la confrontación durante décadas. La situación actual es un reflejo de la incapacidad de los dos países para encontrar un equilibrio en su relación, y se presta a una escalada de la tensión en la región.
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