Una semana después del alud glacial en Nepal: tirolesas improvisadas y la lucha por la vida
Tirolesas improvisadas y una operación de rescate masiva marcan la primera semana tras el alud glacial en la frontera Nepal‑China.

Una semana después del alud glacial en Nepal: tirolesas improvisadas y la lucha por la vida
Una semana después de que un glaciar se derrumbara en la frontera entre Nepal y China, los habitantes de las aldeas aisladas del Himalaya se ven obligados a cruzar el río Trishuli colgados de una tirolesa improvisada. Los puentes que conectaban esas comunidades fueron arrasados por la inundación repentina, dejando a cientos de familias sin acceso a la carretera principal y forzándolas a buscar rutas peligrosas para volver a sus hogares.
Tirolesas improvisadas sobre el Trishuli
Las imágenes captadas por Reuters el miércoles muestran a residentes, niños y ancianos transportados en una cuerda tensa que cruza las aguas turbulentas del Trishuli. Entre ellos, una mujer que todavía no ha visto su casa porque el puente quedó destruido. “Mi casa y mi oficina fueron arrastradas por las inundaciones. No he podido ver mi casa todavía porque está al otro lado del río y el puente también fue destruido”, relató a los periodistas mientras aguardaba el próximo cruce.
Cifras oficiales de muertos y desaparecidos
El balance oficial, publicado a las 18:00 hora local, indica al menos 1.225 fallecidos y 4.757 desaparecidos entre Nepal y China. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) elevó la cifra de muertos a 1.204 y redujo los desaparecidos a 4.216, de los cuales 583 son extranjeros, entre ellos dos españoles. En el lado chino, la región del Tíbet reportó 21 muertos y 541 personas sin localizar, 261 de ellas extranjeras.
Operaciones de rescate y búsqueda
Los equipos de emergencia han evacuado a 11.993 personas en el norte y centro del país, mientras más de 21.000 efectivos continúan la labor de búsqueda y salvamento. El foco ahora se centra en los túneles de varias centrales hidroeléctricas, donde se cree que cientos de trabajadores quedaron atrapados. Según el portavoz del ejército, Raja Ram Basnet, ya se rescataron 279 personas de los escombros, pero siguen desaparecidas al menos 639.
Riesgos sanitarios y ayuda humanitaria
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó que el desastre dejó 2,2 millones de toneladas de escombros, un volumen comparable a seis edificios Empire State. La acumulación de residuos, el agua contaminada y los centros de salud dañados generan una preocupación creciente por brotes epidémicos, sobre todo entre mujeres y niños en plena temporada de monzones. Aproximadamente 3.500 personas están alojadas en 27 puntos de desplazamiento en los distritos de Nuwakot y Rasuwa, y el gobierno reforzó la vigilancia epidemiológica para evitar contagios.
Perspectivas de reconstrucción
El primer ministro Balendra Shah anunció que la prioridad pasa de la búsqueda a la rehabilitación y la reconstrucción de infraestructuras críticas. “El Gobierno se centra ahora en la rehabilitación, al tiempo que trabaja para proteger la vida de las personas en las zonas afectadas y proporcionar el tratamiento médico y el apoyo psicológico necesarios”, publicó en redes sociales. La comunidad internacional, citada por el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric, debe responder a las preguntas sobre el papel del cambio climático en la ruptura del glaciar y sobre cómo evitar futuros desbordes en la región del Himalaya.
Antecedentes de desbordes glaciares en el Himalaya
Este no es el primer alud glacial que golpea la zona. En los últimos años, el aumento de temperaturas ha acelerado la fusión de los glaciares del Himalaya, provocando desprendimientos de lagos glaciales que inundan valles enteros. Los expertos advierten que la falta de infraestructura de alerta temprana y la escasa conectividad de muchas aldeas hacen que la respuesta sea más lenta y costosa, lo que intensifica el impacto social y económico de cada evento.
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