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Trump culpa a Irán por el retiro inesperado de los bombarderos B‑1 de Fairford

El presidente estadounidense vinculó la salida de los aviones a una supuesta amenaza proveniente de Irán tras un presunto complot terrorista.

Trump culpa a Irán por el retiro inesperado de los bombarderos B‑1 de Fairford

El lunes Donald Trump confirmó que una amenaza proveniente de Irán obligó a mover de forma urgente los bombarderos B‑1 que estaban estacionados en la base británica RAF Fairford. El traslado se realizó pocos días después de que la policía antiterrorista desmantelara un supuesto complot en los alrededores de la instalación.

El incidente que provocó la medida

El 27 de septiembre la policía de Gloucestershire declaró un “incidente mayor” en Fairford cuando un agricultor de la localidad de Whelford avisó sobre la presencia de varios hombres sospechosos junto a camiones. Testigos describieron a individuos enmascarados que bloquearon la carretera antes de huir. Tres vehículos fueron interceptados y cinco jóvenes británicos, de 23 a 25 años y residentes en Londres, fueron detenidos. No se encontró material explosivo, pero sí una cantidad de gasolina que podría haber servido como combustible para un atentado. Los detenidos quedaron en libertad bajo fianza mientras avanza la investigación.

Horas más tarde, un sexto sospechoso, de nacionalidad británico‑iraní, fue puesto bajo custodia bajo la acusación de “preparar actos terroristas”. La Casa Blanca había cuestionado previamente la posibilidad de su liberación.

Lo que dijo Trump y la Casa Blanca

Frente a los medios, Trump sostuvo que el desplazamiento de los aviones no fue una decisión improvisada: “Hay amenazas y, en lugar de tentar al enemigo, vamos a capturarlo y golpearlo”. Añadió que el movimiento “cuesta muy poco dinero, relativamente” y que ya se conocía la identidad de la amenaza, la cual ahora “está en un gran problema”. El mandatario vinculó la advertencia a Irán, sin precisar si se trataba de drones, pero advirtió que, de ser así, “sufrirán graves consecuencias”.

El Pentágono confirmó que todos los B‑1 que estaban en RAF Fairford regresaron a sus bases del Medio Oeste de EE. UU., citando la “seguridad operativa” como razón para no anunciar el movimiento en tiempo real. Según fuentes del Departamento de Defensa, los bombarderos podrían volver a operar desde territorio estadounidense si se requerían para misiones en Oriente Medio, como ocurrió en junio de 2025 durante el bombardeo a instalaciones nucleares iraníes.

Reacciones en Washington y Londres

Antes de la intervención de Trump, el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional Marco Rubio descartó cualquier vínculo entre el traslado y el episodio de Fairford, argumentando que los movimientos de aviones forman parte de rotaciones habituales. El vicepresidente JD Vance, por su parte, describió la medida como una “exceso de precaución” para proteger al personal estadounidense y sostuvo que existen indicios de que Irán planea actos terroristas contra EE. UU. y otros países.

El portavoz del primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que hay “indicios claros de la participación de Irán” y que, a pesar de la acusación, las instalaciones siguen seguras gracias a protocolos probados. La embajada iraní en Londres rechazó categóricamente cualquier implicación.

Contexto geopolítico y proyecciones

El retiro de los B‑1 se produce mientras el Pentágono refuerza su presencia en el Golfo Pérsico, enviando un portaaviones adicional y 10 000 marineros y marines. La escalada ha avivado temores de una posible reanudación de hostilidades contra Irán, país que controla el estrecho de Ormuz y ha influido en el alza de los precios de la energía.

Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y otros asesores de seguridad nacional se reunieron en Camp David durante el fin de semana para trazar la estrategia a largo plazo frente a Irán. Rubio minimizó la singularidad del encuentro, señalando que la planificación estratégica es constante y responde a desafíos globales.

Trump, por su parte, reiteró que el Reino Unido sigue siendo un aliado fiable para los efectivos estadounidenses y elogió al nuevo primer ministro británico por su postura “muy liberal”. Además, insinuó la intención de reabrir la explotación petrolera del Mar del Norte, una medida que podría repercutir en la economía regional.

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