La Unión Europea se enfrenta a su mayor crisis ambiental unificada en la historia
La Unión Europea se enfrenta a su mayor crisis ambiental unificada en la historia, con incendios forestales de comportamiento extremo en varios puntos del continente.

La Unión Europea se enfrenta a su mayor crisis ambiental unificada en la historia
La combinación de olas de calor extremo y una sequía estructural ha desatado una crisis ambiental unificada en el sur de Europa, con incendios forestales de comportamiento extremo en varios puntos del continente en las últimas 72 horas. La coincidencia de estos incendios ha obligado a la evacuación preventiva y al confinamiento de más de 350.000 ciudadanos comunitarios, poniendo en jaque la estrategia de respuesta solidaria de la Unión Europea.
La simultaneidad: el principal desafío para la Unión Europea
El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias de la UE (ERCC), con sede en Bruselas, trabaja bajo una presión logística sin precedentes al verse obligado a fragmentar y enviar los recursos aéreos de la flota europea común de forma paralela a frentes críticos abiertos al mismo tiempo. Según los últimos datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), la superficie quemada en el conjunto de la Unión Europea ya supera las 254.000 hectáreas en lo que va de año.
La peor parte de esta pinza climática se concentra actualmente en la frontera suroeste del continente, donde los servicios de extinción de España y Francia se enfrentan a fuegos que superan los límites técnicos de contención humana. El incendio principal en Francia, en la región de la Gironda, ya ha devorado 42.000 hectáreas y el fuego prosigue su progresión debido a los vientos variables. El comportamiento extremo de las llamas llegó a generar su propio sistema meteorológico (pirocumulonimbo), obligando a más de 2.500 bomberos franceses a centrarse en tareas defensivas.
La emergencia ha provocado además el caos en los transportes: la operadora ferroviaria nacional (SNCF) ha suspendido indefinidamente todo el tráfico de trenes al sur de Burdeos hacia Arcachón y Morcenx. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha confirmado que el país ya registra un récord histórico con 98.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año, lo que empujó al presidente Emmanuel Macron a solicitar formalmente la activación del Mecanismo de Protección Civil de la UE.
Además, preocupa en el país la ola de calor que comienza este martes. España combate el mayor incendio de su historia, con un perímetro inestable de 160 kilómetros y más de 78.000 hectáreas arrasadas. La Dirección General de Protección Civil cifra en 91.000 los afectados directos en este sector, de los cuales 63.000 han sido evacuados de urgencia de municipios como Las Navas del Marqués o Santa María de la Alameda.
La situación en la Comunidad Valenciana también es grave, con el incendio de La Vall d’Uixó (Castellón) acumulando 7.200 hectáreas y manteniendo confinadas a otras 65.000 personas. Para intentar frenar este colapso en cadena, Bruselas reajusta los planes de vuelo de la flota comunitaria cada hora. Aviones de Grecia y Turquía operan en el frente español, mientras que aeronaves de Chequia, Croacia, Alemania y Suecia apoyan los incendios del suroeste francés.
Una situación similar vive Italia, que mantiene recursos en el extranjero mientras la isla de Sicilia registra decenas de incendios forestales desatados tras alcanzarse una temperatura máxima de 48.4°C en Casteltermini, el récord térmico del año en el continente europeo. Los servicios de emergencia italianos concentran sus esfuerzos en proteger los núcleos habitados de los alrededores de Siracusa y los parques naturales de las zonas de montaña antes de que los vientos secos sigan propagando los focos.
La disponibilidad y el estado del combustible vegetal en el suelo es lo que verdaderamente determina el límite operativo de cualquier dispositivo en la Europa del cambio climático. La comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha advertido de que la respuesta aérea tiene un límite insalvable. La postura de Bruselas es clara: ante fuegos que avanzan cientos de metros por hora y superan los 15 metros de altura, aumentar el número de aviones no resolverá la crisis si los Estados miembros no invierten en políticas estructurales de prevención y gestión forestal.
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