EE UU, Dinamarca y Groenlandia sellan pacto para reforzar la seguridad del Ártico
Los tres gobiernos sellaron un acuerdo que amplía la cooperación militar en la región ártica y el Atlántico Norte.

Este martes, en la sede de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, EE UU, Dinamarca y el gobierno autónomo de Groenlandia firmaron un acuerdo que busca reforzar la seguridad de la isla ártica y del Atlántico Norte. La ceremonia contó con la presencia del presidente Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens‑Frederik Nielsen.
Objetivos del acuerdo
Los tres gobiernos declararon que el texto, que todavía no está publicado, tiene como fin principal ampliar la cooperación militar en la región, garantizar los intereses estratégicos de Washington y evitar que potencias como Rusia o China establezcan una presencia militar o realicen inversiones sensibles sin la autorización estadounidense. Frederiksen subrayó que el pacto reconoce la soberanía del Reino de Dinamarca y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación.
Procedimientos y garantías
Dinamarca informó que el tratado deberá pasar por los procedimientos parlamentarios de sus dos jurisdicciones antes de entrar en vigor. La fórmula buscó conciliar la exigencia de Trump de “control permanente sobre la seguridad” de Groenlandia con la garantía danesa de que no habrá transferencia de soberanía ni conversión del territorio en una base estadounidense.
El Ártico como nuevo tablero geopolítico
La firma se produce en medio de una creciente competencia por el Ártico, una zona donde el deshielo abre nuevas rutas marítimas y oportunidades de extracción de recursos. Desde la Guerra Fría, EE UU mantiene una presencia permanente en la base de Pituffik (antes Thule), aunque la mayor parte de sus fuerzas se redujo tras los acuerdos de defensa de 1951 y su actualización en 2004. Hoy el pacto se inserta en esa estructura previa, pero con una mirada puesta en contrarrestar la influencia de Rusia y China.
Reacciones de los mandatarios
Frederiksen calificó el entendimiento como “favorable para Dinamarca y para la protección del espacio ártico y del Atlántico Norte”. Por su parte, el canciller danés Lars Løkke Rasmussen recordó que la responsabilidad sobre la región no quedará solo en manos de EE UU. “Sería la OTAN la que se ocupe del Ártico”, afirmó. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio se reunió con Løkke Rasmussen y el representante groenlandés Múte Egede en una sesión paralela al Consejo Ártico, donde acordaron reforzar las capacidades militares y económicas de los aliados.
Implicancias para la zona
El Departamento de Estado describió la reunión como parte de un esfuerzo conjunto para “salvaguardar esta región vital y disuadir a los competidores estratégicos”. Según el portavoz Tommy Pigott, los países involucrados coinciden en que la seguridad del Ártico requiere inversión continua y una mayor responsabilidad soberana en materia de defensa. La movida apunta a que la zona, cada vez más accesible, se mantenga bajo control occidental y no se convierta en un campo de juego para potencias externas.
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