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EE.UU. advierte que la economía iraní podría colapsar en semanas por la ola de sanciones

El tesorero estadounidense avisa que la presión financiera podría provocar el colapso económico de Irán en pocos meses

El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, advirtió este lunes en la cumbre del G20 en Asheville, Carolina del Norte, que la economía iraní está a punto de venirse abajo en cuestión de semanas o meses si Washington mantiene la campaña de sanciones.

La presión financiera como herramienta principal

Bessent señaló que el régimen de Teherán ya percibe el peso de las nuevas medidas y que una respuesta militar estaría ligada a una crisis económica cada vez más profunda. “Están atacando militarmente porque están perdiendo económicamente”, explicó el funcionario, dejando claro que EE.UU. prefiere agotar los recursos financieros antes de considerar una escalada bélica.

Operación Economic Outcast y sus primeras víctimas

El Departamento del Tesoro puso en marcha el 24 de agosto la “Operation Economic Outcast”, una ofensiva diseñada para cortar los canales de ingresos, bancos y mecanismos internacionales que Irán usa para mover dinero. Las primeras sanciones ampliaron el riesgo de medidas secundarias sobre cinco sectores clave: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, y sancionaron a cerca de sesenta personas, empresas y embarcaciones vinculadas a redes financieras, petroleras y militares.

La estrategia también apunta a entidades extranjeras que facilitan operaciones iraníes. Bessent advirtió que cualquier institución que colabore en el lavado de fondos para Irán será expulsada del sistema del dólar estadounidense. Días después, Washington presionó a la filial en Emiratos Árabes Unidos del banco egipcio Banque Misr, proponiendo restricciones que limitarían su acceso a bancos estadounidenses.

Repercusiones en el estrecho de Ormuz y el mercado energético

El endurecimiento de la presión financiera coincide con una nueva escalada militar. Tras semanas sin enfrentamientos directos, EE.UU. atacó este domingo posiciones iraníes en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz, y Teherán respondió con ataques contra objetivos estadounidenses. El estrecho, una ruta crítica para el petróleo mundial, convierte cualquier roce en un movimiento que repercute al instante en los precios de la energía.

Washington busca además el respaldo de la Unión Europea y del Banco Central Europeo para ampliar la coordinación internacional contra Irán. La idea es aislar financieramente al régimen, reducir su capacidad de obtener divisas y financiar actividades en la región, sin depender exclusivamente de operaciones militares.

Si la presión persiste, la combinación de sanciones y riesgos de confrontación podría empujar a Irán a una situación de escasez de divisas, inflación galopante y dificultades para mantener sus estructuras estatales, lo que, según Bessent, obligaría a Teherán a volver a la mesa de negociaciones.

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