China y Rusia potencian la IA para desestabilizar democracias, advierte experto norteamericano
Un académico estadounidense alerta sobre el uso de la IA por parte de China y Rusia para desestabilizar sistemas democráticos.

El académico estadounidense Christopher Walker, especialista en autoritarismo y resiliencia democrática, advirtió este miércoles en una entrevista con la Agencia Central de Noticias de Taiwán (CNA) que China y Rusia están usando la inteligencia artificial para ampliar su “poder incisivo” y vulnerar los sistemas democráticos. La declaración coincidió con la intensificación de los preparativos de Taiwán ante los riesgos geopolíticos de la región, a pocos días de la esperada cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping.
El poder incisivo y su alcance
Walker, quien acumuló trece años de trabajo en la Fundación Nacional para la Democracia de EE. UU. y acuñó el concepto de “poder incisivo”, explicó que esta forma de influencia no se limita a lanzar propaganda favorable. La estrategia busca infiltrarse en los entornos informativos abiertos, distorsionar la conversación pública, incitar a la autocensura y avivar tensiones ya existentes. Con la llegada de los grandes modelos de lenguaje (LLM), esas campañas pueden alcanzar audiencias mucho más amplias y resultar casi imposibles de detectar.
Los riesgos de los grandes modelos de lenguaje
Según Walker, los LLM desarrollados bajo la influencia de regímenes autoritarios presentan sesgos estructurales que limitan la discusión de temas sensibles como la Plaza de Tiananmén, Taiwán o el Tíbet. “Los sistemas de IA replican masivamente los límites informativos que imponen esos Estados”, señaló. La amenaza no es solo la difusión de noticias falsas, sino la creación de un marco informativo donde ciertos asuntos quedan fuera del debate, erosionando la capacidad de respuesta democrática antes incluso de que se produzca una crisis de seguridad.
Lecciones de Taiwán frente a la amenaza híbrida
Walker participó en el Foro Internacional sobre Resiliencia de Defensa de Toda la Sociedad, invitado por la Presidencia de Taiwán, y asistió a ejercicios en el condado de Taitung junto a autoridades locales y socios internacionales. El caso taiwanés muestra cómo la coordinación civil‑militar y la preparación institucional pueden mitigar amenazas híbridas. “Taiwán tiene mucho que aportar a otros Estados que buscan fortalecer su resiliencia”, afirmó el experto, resaltando la importancia de la colaboración entre gobiernos, academia y sociedad civil.
El delicado equilibrio entre seguridad y libertades
Walker subrayó que la defensa de la seguridad no debe convertirse en excusa para restringir libertades. Citó el ejemplo de Ucrania, donde la innovación con drones convive con la movilización ciudadana contra la corrupción, pese al riesgo de ataques aéreos. En su visión, la lucha contra el poder incisivo debe mantenerse dentro de los marcos democráticos, evitando que los adversarios autoritarios logren dividir a la sociedad desde dentro.
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