Lula apuesta a los 30 millones que dejaron la boleta en blanco para revertir la ventaja de Bolsonaro
Lula dirige su estrategia a los 30 millones que no votaron para intentar darle la vuelta a la ventaja de Bolsonaro

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció que su campaña de la segunda vuelta, programada para el 25 de octubre, se centrará en volver a la urna a los cerca de 30 millones de brasileños que se abstuvieron en la primera ronda. Con una diferencia de 1,87 puntos porcentuales a favor de Flávio Bolsonaro, el ex mandatario necesita ese bloque de abstencionistas para darle la vuelta al marcador y alcanzar su cuarto mandato.
Lula pone la mira en los 30 millones que no votaron
En Brasil el voto es obligatorio para la mayor parte de la población, pero existen excusas y mecanismos que permiten justificar la ausencia. La cifra de 30 millones de ciudadanos que dejaron la boleta en blanco representa un universo electoral que ambos candidatos intentarán captar. «Es nuestra responsabilidad devolverles el interés para participar en las elecciones», sostuvo Lula en la reunión de estrategia, subrayando que la campaña no se limitará a los votantes que ya se manifestaron.
La estrategia trazada en la reunión de campaña
El lunes pasado se celebró la primera reunión de campaña tras los comicios del domingo. En la mesa estuvieron dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), ministros, el vicepresidente Geraldo Alckmin y varios aliados políticos. Allí se definió el plan para las tres semanas que restan antes del balotaje: tocar a los que no fueron a votar, convencerlos de que su futuro está ligado a la agenda de Lula y, de paso, reforzar los temas que marcaron la primera vuelta, como la economía y la educación.
Debates televisados y seguridad como ejes
Lula había rehusado los debates televisivos antes de la primera ronda, pero ahora los ve como una herramienta clave para arrebatar votos a los indecisos. «Ahora sí es importante tener debates en la televisión porque es cara a cara», afirmó. En paralelo, retomó la seguridad pública, tema que los sectores conservadores usaron para criticar su gestión. El presidente prometió endurecer la lucha contra el crimen organizado y urgió al Senado a acelerar una reforma constitucional en materia de seguridad.
Alianzas y el resto del electorado
El reto no se limita a los abstencionistas. Lula y Flávio Bolsonaro también buscarán sumar a los votantes que respaldaron a candidatos eliminados, como el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, que obtuvo el 2,18 % de los votos. Otros como Augusto Cury y Renan Santos aún no definieron su apoyo, pero sus seguidores podrían ser decisivos en una contienda que arranca con menos de dos puntos de diferencia. Por su parte, el hijo de Jair Bolsonaro está trabajando en alianzas con União Brasil, Republicanos y Progresistas, fuerzas que agrupan 128 diputados y que no se alinearon con ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta.
Lula, pese a haber quedado segundo con el 45,16 % frente al 47,03 % de su rival, mantiene la convicción de que puede dar la vuelta al resultado. «No hay ninguna razón, económica, social o política, para no ser elegido presidente», afirmó con seguridad. Con la fecha del balotaje a la vuelta de la esquina, la campaña se concentrará en transformar la abstención en participación y en sumar los apoyos necesarios para superar la ventaja inicial de Bolsonaro.
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