Flávio Bolsonaro lidera la primera vuelta y el clan se prepara para la segunda ronda en Brasil
Flávio Bolsonaro lidera la balanza electoral y el clan Bolsonaro se afianza en el Congreso mientras se avecina la segunda vuelta.

El 4 de octubre de 2024 los brasileños acudieron a las urnas y, pese a una histórica abstención, Flávio Bolsonaro se quedó con el 47 % de los votos, frente al 45 % de Luiz Inácio Lula da Silva, obligando a una segunda vuelta el 25 de octubre.
El empuje del clan Bolsonaro en el Congreso
El resultado no se debió solo al voto popular. En Minas Gerais, tradicional termómetro nacional, Flávio superó a Lula por cinco puntos, lo que reforzó la corriente del bolsonarismo. El Partido Liberal, bandera del grupo familiar, duplicó su presencia en el Senado, alcanzando 28 de los 81 escaños, y mantuvo su dominio fragmentado en la Cámara de Diputados. En la noche de la primera ronda la familia celebró como una telenovela: Michelle Bolsonaro, tercera esposa de Jair, será senadora; Carlos Bolsonaro, hermano mediano, también accedió al Senado; y el hijo menor, Jair Renan, ganó una banca en la Cámara.
Propuestas que alimentan la expectativa de sus seguidores
Flávio ha puesto sobre la mesa dos indultos que podrían reactivar la figura de su padre: liberar a Jair Bolsonaro, que cumple condena bajo arresto domiciliario por conspirar un golpe de Estado, y a Eduardo Bolsonaro, que se refugió en Texas tras ser condenado en ausencia a cuatro años por intentar influir en el proceso judicial de su padre. La promesa de “limpiar” el sistema judicial ha resonado en un electorado cansado de la polarización y de la percepción de que el Tribunal Supremo está sesgado.
El desgaste de Lula y el PT de cara a la balanza
Lula, que cumple 81 años y lleva tres mandatos, ve menguando su base de apoyo, sobre todo entre los jóvenes y los trabajadores que prefieren el trabajo por encargo a la militancia sindical. El PT, que ha gobernado 18 de los últimos 24 años, sigue marcado por los escándalos de corrupción que sacudieron los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff. La falta de una visión clara de futuro y la recesión que ha golpeado a la clase media, con inflación y aumento de la deuda, alimentan el desencanto.
Escándalos judiciales que avivan la desconfianza
En medio de la campaña, el banquero Daniel Vorcaro fue señalado por presunto fraude bancario de gran escala, generando un clima antisistema. Aunque Lula no está directamente implicado, su cercanía con el juez Alexandre de Moraes, quien supervisó el proceso contra Bolsonaro, ha manchado la imagen del presidente. En Curitiba, capital de Paraná, se vieron carteles que retrataban a los magistrados como presos, una muestra del rechazo popular al Tribunal Supremo.
Escenarios posibles para la segunda vuelta
Para que Lula vuelva a ganar tendría que reactivar la participación de los abstencionistas y captar los votos de los candidatos menores que sumaron casi el 8 % del total. También podría aprovechar su condición de titular para impulsar ayudas sociales antes de la segunda ronda. Sin embargo, la tendencia apunta a que Flávio mantenga su impulso, apoyado por una coalición que ya controla una mayoría de dos tercios en el Senado, suficiente para iniciar juicios políticos contra magistrados.
El país se prepara para una segunda vuelta que podría definir si el bolsonarismo vuelve a ocupar los pasillos del poder o si el PT logra aferrarse a la presidencia por un cuarto mandato. La respuesta de los brasileños, cansados de la crisis económica y de la polarización, será el termómetro de la democracia que lleva más de tres décadas en marcha.
Explorá más noticias en nuestra sección: Mundo



