Irkutsk rastrea casi 200 contactos tras muerte sospechosa de peste neumónica
Casi 200 personas están bajo vigilancia después de que una trabajadora del Instituto Antipeste muriera con neumonía de origen incierto.

Irkutsk rastrea casi 200 contactos tras muerte sospechosa de peste neumónica
Una joven de 27 años que trabajaba en el Instituto Antipeste de Irkutsk falleció el 1 de octubre tras ser ingresada con una neumonía de origen no determinado. La muerte activó de inmediato los protocolos de emergencia y las autoridades sanitarias comenzaron a monitorear a cerca de doscientos ciudadanos que estuvieron en contacto con la fallecida o con los pacientes hospitalizados.
El cuadro que encendió la alerta
El 29 de septiembre la trabajadora ingresó en el Hospital Shelekhov con síntomas graves de neumonía y fue puesta bajo respiración asistida. Dos días después, el 1 de octubre, la mujer murió. El organismo ruso de control sanitario, Rospotrebnadzor, describió la causa como una “neumonía de etiología no establecida”. Aunque la peste no se confirmó oficialmente, se ordenaron cuarentenas en los centros médicos de la zona.
Contactos rastreados y medidas de aislamiento
Según fuentes citadas por REN TV, se identificaron 189 personas que mantuvieron contacto directo con la fallecida. Doce de esos contactos fueron trasladados al Instituto Antipeste para observación, mientras que el resto quedó bajo vigilancia en dos hospitales locales. El gobernador regional, Igor Kobzev, aseguró que hasta la fecha ninguno muestra síntomas y que los análisis de laboratorio resultaron negativos.
Posibles vías de contagio
Hay dos versiones sobre cómo la empleada pudo haber contraído la bacteria. Una sugiere que, durante un viaje laboral a Buriatia, estuvo expuesta a un brote reportado en la frontera con Mongolia. La otra plantea que, mientras manipulaba muestras en el laboratorio, rompía accidentalmente un tubo que contenía Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste.
Historial de peste en la región
La peste neumónica es la forma más peligrosa porque se transmite por vía respiratoria de persona a persona. En Rusia el último caso registrado fue en 2016, en Altái, cuando un niño de 10 años se curó después de ser atendido por una herida con una marmota. En Mongolia, país vecino, persisten focos naturales; en 2023 se notificaron 137 brotes en 17 regiones, según el Centro Nacional para el Estudio de Infecciones Zoonóticas.
Implicancias para la salud pública
Las autoridades locales han puesto en marcha una Comisión Sanitaria y Antiepidémica que, junto a Anna Popova de Rospotrebnadzor, sigue de cerca la evolución de los casos. Cuatro instituciones, incluido un hospital pediátrico, aplicaron cuarentenas de hasta tres semanas para evitar una posible propagación. La ausencia de confirmación de peste y los resultados negativos en los exámenes de laboratorio permiten a la región afirmar que la situación está bajo control, aunque el monitoreo continuará.
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