Smartphones y la tercera edad: ¿conexión o aislamiento?
El móvil se vuelve una herramienta de apoyo y riesgo para los mayores cordobeses.

Smartphones y la tercera edad: ¿conexión o aislamiento?
En los últimos meses, los centros de día y los barrios cordobeses han visto cómo cada vez más mayores sacan el celular para conversar con la familia, pagar cuentas o buscar recetas. El auge de los smartphones entre los 60 y más no es casualidad; según la última encuesta de la OCU, más del setenta por ciento de los usuarios de esa franja ya los prefieren a cualquier otro dispositivo.
Una digitalización acelerada
WhatsApp se ha convertido en la herramienta de referencia, seguido de cerca por Facebook e Instagram; incluso TikTok aparece entre los jóvenes de 60 a 70 años que quieren estar al día con los videos de nietos. El estudio de la OCU se centró en hábitos de uso y ciberseguridad, descartando la idea de una “epidemia de adicción” que tanto se repite en los medios.
Riesgos que preocupan a la comunidad
El principal temor de los adultos mayores no son los memes, sino los intentos de fraude que circulan por WhatsApp y el correo electrónico. La falta de experiencia digital los convierte en blancos fáciles para estafas de supuestos bancos o loterías. Además, la desinformación se propaga con la misma rapidez que los mensajes de cumpleaños, lo que obliga a organizaciones como la OCU a lanzar campañas de educación específica.
¿Aislamiento o apoyo? Lo que indican los estudios
Una investigación publicada este año mostró una relación entre el uso problemático del móvil y peor calidad del sueño, ansiedad y sensación de soledad. Sin embargo, esos hallazgos provienen de estudios transversales, una “foto” que no permite afirmar si el teléfono genera aislamiento o si quien ya se siente solo busca refugio en la pantalla.
En contraste, un metaanálisis de 2026 reveló que el contacto frecuente con familiares y amigos mediante llamadas y mensajería se asocia a menores índices de depresión. La diferencia parece radicar en la “dieta digital”: usar el móvil para interactuar activamente, en lugar de consumir pasivamente contenidos durante horas.
Claves para un uso saludable
Los expertos recomiendan impulsar la educación digital en barrios y centros comunitarios, con talleres que enseñen a reconocer fraudes, proteger la privacidad y configurar adecuadamente las aplicaciones. La participación de familiares también resulta crucial: acompañar al adulto mayor en la primera configuración del celular y guiarlo en la gestión de contactos puede evitar muchos problemas.
En Córdoba, varias ONG ya están trabajando con voluntarios que visitan a los mayores para enseñarles a usar videollamadas y a proteger sus datos. Esa cercanía no solo reduce el riesgo de estafas, sino que abre una ventana de conversación que rompe la soledad.
En definitiva, el smartphone no es el villano; es una herramienta que, bien acompañada, puede ser la llave para mantener viva la red de apoyo familiar y social. La tarea de la sociedad cordobesa es ofrecer acompañamiento, información y, sobre todo, paciencia para que la generación mayor saque el mejor partido a la era digital.

Explorá más noticias en nuestra sección: Salud



