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Macron convoca a la unidad política para frenar la creciente amenaza híbrida rusa

El presidente reúne a todas las fuerzas políticas y de seguridad para diseñar un plan de defensa contra drones y ciberataques

Macron convoca a la unidad política para frenar la creciente amenaza híbrida rusa

Una reunión de urgencia en el Elíseo

El viernes pasado el presidente Emmanuel Macron abrió la sala de crisis del Palacio del Elíseo y reunió a representantes de todo el espectro político francés para trazar un plan de defensa ante lo que describió como una escalada de la amenaza híbrida proveniente de Rusia. La convocatoria, que duró cerca de dos horas, tuvo como objetivo que el gobierno entregara, a la brevedad, un esquema de protección para infraestructuras críticas frente a drones, ciberataques y otras formas de agresión encubierta.

Quienes integraron la mesa y los ejes de la discusión

En la mesa estaban Nicolas Lerner, al frente de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), y Céline Berthon, directora de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI). Entre los políticos invitados se encontraban los centristas Édouard Philippe y Gabriel Attal, así como Jordan Bardella, la cara visible de la extrema derecha. La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, y el dirigente de la izquierda radical, Jean‑Luc Mélenchon, optaron por no asistir.

Macron subrayó que los servicios de inteligencia habían detectado intentos de sabotaje en suelo francés y que era indispensable reforzar la vigilancia en todo el territorio. El ministro del Interior, que ya había visitado a delegados regionales, explicó que se está trabajando en protocolos de respuesta rápida para incidentes que involucren drones o intrusiones cibernéticas.

Antecedentes de la amenaza híbrida

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, los aliados europeos denuncian operaciones encubiertas que no cruzan el umbral de una guerra abierta, pero sí incluyen vuelos de drones cerca de instalaciones estratégicas, violaciones del espacio aéreo y oleadas de ciberataques. En junio, Berlín acusó a Moscú de un presunto acto de «terrorismo patrocinado por el Estado» en el aeropuerto de Leipzig, señalando una nueva fase en la táctica rusa contra la OTAN.

En agosto, Céline Berthon alertó en un foro empresarial que las compañías francesas también estaban en la mira de ataques similares. A principios de septiembre, un tren en Normandía descarriló tras que un fragmento de vía de 300 kg fuera encontrado sobre los rieles; aunque se barajó la hipótesis de sabotaje, el gobierno pidió cautela antes de emitir juicios.

Repercusiones políticas y económicas

Tras la reunión, Édouard Philippe, que se perfila como uno de los candidatos mejor posicionados frente a la extrema derecha, señaló que Macron fue “muy claro” al pedir que se siga enviando mensajes firmes a Rusia sin entrar en un estado de beligerancia. Por su parte, Marine Tondelier, líder de Los Verdes, advirtió sobre “graves motivos de preocupación” ante los intentos de desestabilización del Kremlin.

En el mismo discurso, el presidente anunció la convocatoria de una cumbre del G7 centrada en la energía, en un momento en que los precios del combustible se disparan por los conflictos en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la tensión entre EE. UU. e Irán. Macron reconoció que el encarecimiento afecta a muchas familias francesas, describiendo la situación como “muy difícil y angustiosa”.

El plan de defensa híbrida que se espera presentar en las próximas semanas incluirá la creación de un centro de coordinación nacional, la ampliación de recursos para la ciberseguridad y la instalación de sistemas de detección de drones en puertos, aeropuertos y redes ferroviarias. La medida busca no solo proteger la infraestructura, sino también enviar un mensaje de cohesión a los aliados de la UE.

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