Escuelas rusas bajo fuego: cómo la educación se transforma en entrenamiento militar
El programa estatal convierte las aulas en escenarios de entrenamiento y adoctrinamiento militar.

Escuelas rusas bajo fuego: cómo la educación se transforma en entrenamiento militar
En octubre de 2024, un aula de noveno grado en la ciudad de Vladimir, a unos 200 km al este de Moscú, vivió una escena que parece sacada de una película de propaganda. Un estudiante, con la curiosidad de siempre, preguntó a un militar uniformado: «¿Cómo te sentiste cuando cometiste tu primer asesinato?». El profesor, sin titubear, matizó que no se trataba de asesinatos sino de guerra, mientras el oficial describía la acción como «la destrucción de la fuerza enemiga». Esa conversación formó parte de la llamada “Lección de Coraje”, una actividad que se repite en escuelas de todo el país desde el inicio de la invasión a Ucrania.
Una política educativa que se vuelve “soberana”
Desde que el presidente Vladimir Putin declaró la batalla por las mentes de los niños como un “nuevo frente”, el Estado ha impuesto una legislación federal que obliga a todos los centros educativos a incluir contenidos que hagan que los ciudadanos «conozcan y respeten las hazañas militares y los logros laborales de Rusia». La norma, aprobada en 2022, anuló la relativa autonomía que disfrutaban las escuelas tras la caída de la URSS y obligó a la inserción de lecciones patrióticas en todos los niveles, incluso en jardines de infancia a partir del 1 de septiembre.
Los guiones del Ministerio de Educación
El Ministerio de Educación envía semanalmente “conversaciones sobre temas importantes”. La mayor parte de los guiones cubre ciencia, música, naturaleza y deporte ruso, pero alrededor del 1 % está dedicado a la militarización. Entre los títulos aparecen frases como «Rusia: una nación de vencedores» o «La reunificación de Crimea con Rusia». En secundaria, los docentes deben vincular la guerra en Ucrania con la Gran Guerra Patria; en bachillerato, la culpa recae sobre «Occidente» por prolongar el conflicto mediante el suministro de armas.
Soldados en activo son invitados a las aulas para relatar sus experiencias y, en algunos casos, demostrar el manejo de drones. Este año el gobierno reinstauró la asignatura de «Preparación Militar Inicial», una materia que, según declara un docente, se toma tan en serio como la educación física.
Resistencia silenciosa y doblepensamiento
Informes de medios independientes rusos indican que la mayoría de los alumnos se aburren con estas clases y buscan excusas para ausentarse. Algunos padres permiten que sus hijos falten sin que haya sanciones, y los propios docentes a menudo utilizan el tiempo para que los estudiantes avancen en otras tareas. María, profesora de química, comenta que los alumnos perciben la mentira institucional como una norma aceptada, lo que genera un doblepensamiento que dificulta cualquier intento de fanatismo.
Un psicólogo educativo de Krasnoyarsk señala que la falta de una ideología coherente del régimen debilita el impacto del adoctrinamiento. La frase «mundo ruso», recurrente en la propaganda del Kremlin, carece de un objetivo claro, dejando a los jóvenes sin un marco de referencia sólido.
Organizaciones juveniles y la nueva masculinidad estatal
El Movimiento del Primero, creado en junio de 2022, intenta replicar el modelo de los pioneros soviéticos, pero sin ofrecer los beneficios de ascenso social que caracterizaban al Komsomol. Los supervisores del movimiento expresan frustración ante las preguntas de los niños sobre el sentido real de la organización.
Yunarmiya, el grupo militar juvenil que enseña a marchar desde los ocho años, afirma contar con dos millones de miembros. La afiliación requiere el consentimiento de los padres, y los reclutadores encuentran terreno fértil en orfanatos, según especialistas en educación.
En Irkutsk, el centro infantil Sarma, fundado por el veterano Sergei Terekhov, combina disciplina y entrenamiento militar para niños con problemas de conducta, presentándolos como “unidades militares” más que como individuos con nombre y apellido.
Repercusiones en la calidad educativa
La política de “educación soberana” ha provocado una caída de los estándares académicos. Los intercambios internacionales con Europa se han detenido y el Bachillerato Internacional fue prohibido bajo el argumento de ser una organización indeseable. El estudio de lenguas extranjeras se redujo drásticamente, mientras que a partir del 1 de enero se incorporará la asignatura “Cultura espiritual y moral de Rusia”, diseñada para inculcar valores tradicionales a través de la vida de héroes de la llamada “operación militar especial”.
Los libros de texto, ahora editados por figuras cercanas al Kremlin como Vladimir Medinsky y Dmitry Medvedev, presentan una versión distorsionada de la historia y la geopolítica, reforzando la narrativa oficial. Analistas advierten que la guerra por las mentes de los niños está logrando, sobre todo, dañar la capacidad crítica de las nuevas generaciones.
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