Bosques maduros de EE. UU. pierden capacidad de captura y pasan a emitir CO₂, advierten científicos
El bosque experimental de Bartlett (New Hampshire) dejó de absorber carbono y ahora lo libera al ambiente.

El bosque de Bartlett pierde su papel de sumidero de carbono
Un equipo de la Universidad del Norte de Arizona confirmó que el Bosque Experimental de Bartlett, situado en la zona montañosa de New Hampshire, dejó de ser un absorber neto de dióxido de carbono. Entre 2004 y 2023 la captura de carbono se redujo de forma constante y, en los últimos años, el ecosistema ha liberado más CO₂ del que retiene.
Cómo se midió el intercambio gaseoso
Durante veinte años los investigadores mantuvieron una torre de 26,5 m que registra cada 0,2 segundo temperatura, humedad, concentración de CO₂ y velocidad del viento. Con esos datos calcularon el flujo de carbono cada media hora mediante la técnica de covarianza de torbellinos. Cuando faltaron registros, un modelo de inteligencia artificial completó los vacíos usando variables como la radiación solar y la temperatura del suelo.
Resultados que alarman
En los primeros años del estudio el bosque absorbía hasta 325 g C m⁻² al año. En 2021 la balanza se invirtió: el ecosistema emitió 22 g C m⁻²; en 2022 la cifra subió a 120 g C m⁻² y en 2023 volvió a ser positiva con 15 g C m⁻². La fotosíntesis se mantuvo estable, pero la respiración del suelo y de las raíces se disparó, superando la ganancia de carbono.
¿Qué está provocando la mayor respiración?
Dos factores principales explican el aumento de la emisión. Primero, los inviernos se están calentando entre 0,09 y 0,11 °C por año, lo que prolonga la actividad microbiana bajo la nieve. Segundo, la radiación difusa en agosto ha crecido, distribuyendo luz entre todas las hojas y potenciando la fotosíntesis, pero también acelerando la descomposición de la materia orgánica en el suelo.
El envejecimiento del bosque como agravante
Los árboles del sitio, de entre 100 y 125 años, ya muestran los costos de mantenimiento celular típicos de bosques maduros. A medida que envejecen, la eficiencia en el uso del carbono disminuye y la respiración aumenta sin que la fotosíntesis compense el déficit.
Repercusiones para los modelos climáticos
Gran parte de los escenarios globales asumen que los bosques templados seguirán capturando alrededor del 30 % de las emisiones antropogénicas. Si la tendencia observada en Bartlett se extiende a otras regiones, esas proyecciones podrían subestimar el ritmo del calentamiento. La investigación subraya la necesidad de monitorear a largo plazo los sumideros naturales y de reconsiderar políticas que dependan exclusivamente de la capacidad de los bosques para absorber CO₂.
Contexto internacional y miras para Argentina
Estudios recientes en Canadá y en la Patagonia también señalan una disminución de la capacidad de captura en bosques envejecidos, lo que plantea dudas sobre la estrategia de compensar emisiones mediante reforestación masiva. En la provincia de Córdoba, donde la silvicultura y la conservación de bosques nativos forman parte de la agenda ambiental, estos hallazgos invitan a revisar los planes de manejo forestal y a impulsar investigaciones locales que midan el balance de carbono en nuestros propios ecosistemas.
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