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Tráfico de crudo se reduce a la mitad en Ormuz mientras la tensión sigue al rojo vivo

El paso de crudo por Ormuz se redujo a la mitad tras un ataque a una cisterna que avivó la disputa entre Irán y EE.UU.

Tráfico de crudo se reduce a la mitad en Ormuz mientras la tensión sigue al rojo vivo

En las últimas 24 horas solo se contabilizaron cinco cruces de buques por el estrecho de Ormuz, la mitad de los registrados el día anterior, según la consultora marítima Kpler. La caída se dio el mismo día en que una cisterna informó haber sido alcanzada por tres proyectiles desconocidos mientras abandonaba el paso, un hecho que avivó la ya tensa atmósfera que lleva seis meses azotando la vía.

Los buques que lograron pasar y sus particularidades

De los cinco tránsitos, cuatro ingresaron al golfo Pérsico y una salió de él, combinando rutas iraníes, omaníes y corredores negociados para escabullir el riesgo. Kpler señaló que dos de esas embarcaciones operaban como “fantasmas”, sin transpondedor o con identificación falsa para eludir sanciones, y que otra llevaba sanciones directas impuestas por Washington. La maniobra muestra cómo los armadores buscan sortear las restricciones sin perder el negocio.

El ataque que encendió la alarma

El incidente crítico ocurrió a 31 kilómetros al este de Jasab, en la costa de Omán. La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido confirmó que una cisterna fue golpeada por tres proyectiles. Afortunadamente no hubo víctimas ni derrames, pero el hecho subrayó la vulnerabilidad de la ruta y recordó que cualquier percance puede desencadenar una escalada de precios del crudo a nivel global.

Versiones encontradas en la disputa Irán‑EE.UU.

Horas antes del ataque, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) alegó que un superpetrolero chocó contra dos minas navales en el estrecho, provocando un incendio. EE.UU. desmintió esa versión al instante, con el Centcom declarando que ningún buque había impactado minas y que se trataba de una maniobra de desinformación del CGRI para intimidar al comercio marítimo.

Contexto de la guerra y sus repercusiones en el tráfico

Desde el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz, que antes canalizaba una quinta parte del crudo mundial, se ha convertido en un tablero de juego militar. La última escalada incluyó ataques estadounidenses a plataformas en la isla iraní de Larak, que según el Centcom preparaban cohetes con minas marinas. Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos, y cerró el paso a mediados de julio después de nuevos bombardeos.

Washington anunció la desminación del estrecho, una afirmación que Teherán niega mientras insiste en que ningún buque podrá pasar sin su autorización. Como alternativa, EE.UU. abrió una ruta cerca de la costa de Omán y lanzó la operación “Paria Económico” para aislar financieramente al régimen iraní.

Comparación con el estrecho de Bab el‑Mandeb

Mientras Ormuz muestra una caída drástica, el estrecho de Bab el‑Mandeb mantuvo una actividad estable, con 35 cruces el 31 de agosto, un aumento del 2,9 % respecto al día anterior. No se registraron tránsitos ocultos y la OMI no detectó nuevos ataques, lo que indica que la presión bélica sigue concentrada en el corredor persa.

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