Venezuela al Borde del Colapso: La Crisis Médica Post-Terremotos
La crisis médica en Venezuela se profundiza después de los devastadores terremotos que han dejado miles de personas desplazadas y sin acceso a servicios básicos.

La situación en Venezuela se vuelve cada vez más crítica después de los devastadores terremotos que azotaron al país. Con miles de personas desplazadas y sin acceso a servicios básicos como agua potable y atención médica, la crisis médica en el país se profundiza día a día.
Los terremotos del 24 de junio han dejado una estela de destrucción y desolación, con al menos 2.295 muertos y más de 11.000 heridos, según las autoridades. Sin embargo, lo que más preocupa a los doctores y trabajadores de ayuda humanitaria es el futuro a corto plazo, ya que las secuelas de los sismos podrían desencadenar una crisis médica sin precedentes en el país.
La escasez crónica de doctores en Venezuela, resultado de años de crisis económica, falta de financiamiento y emigración, se ha visto exacerbada por la emergencia. La asociación médica de Venezuela estima que cerca de un tercio de sus 60.000 doctores registrados han abandonado el país desde el inicio de la crisis económica, lo que equivale a aproximadamente la mitad de los 84.000 doctores que el país necesita según los estándares de la Organización Mundial de la Salud.
Los hospitales públicos de Venezuela, que ya estaban bajo presión debido a la escasez de agua, energía, equipo médico crucial y personal altamente capacitado, ahora enfrentan un desafío aún mayor. El Hospital del Oeste “Dr. José Gregorio Hernández”, por ejemplo, carece de tornillos y placas necesarios para cirugías ortopédicas y gasas medicadas para prevenir infecciones, lo que obliga a los médicos a publicar en redes sociales los suministros que necesitan, solicitando donaciones.
La crisis médica en Venezuela se ve agravada por la escasez de medicamentos y suministros médicos. Los pacientes con enfermedades crónicas como asma, diabetes e hipertensión han pasado toda la semana sin medicación, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves. Además, los extensos daños a la infraestructura podrían alimentar brotes de enfermedades en las comunidades más afectadas, lo que empeora aún más la situación.
El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha enfrentado crecientes críticas por la forma en que ha manejado el desastre. Videos que circulan en redes sociales parecen mostrar a agentes de seguridad hurgando entre los escombros de edificios caídos y llevándose dólares estadounidenses, electrodomésticos y otras pertenencias personales, lo que ha generado indignación y desconfianza entre la población. El Ministerio del Interior declaró que destituyó y detuvo a cuatro funcionarios policiales por desviarse de sus deberes y aprovecharse de las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Miles de personas siguen desaparecidas, lo que añade incertidumbre a la cifra total de los temblores y deja a las familias en un limbo angustiante mientras esperan durante días junto a edificios desplomados, con la esperanza de que aparezcan los cuerpos de sus seres queridos. Una base de datos digital no gubernamental muestra que más de 40.600 personas seguían sin ser localizadas hasta el miércoles, lo que subraya la magnitud de la tragedia y la necesidad de una respuesta efectiva y coordinada para abordar la crisis.
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