UTÁ detiene seis recorridos de colectivos en Patricios tras asamblea inesperada
UTÁ detuvo seis líneas en Patricios mientras presiona por una mejora salarial que aún no se negocia.
Este viernes la Unión Tranviarios Automotor (UTÁ) convocó una asamblea improvisada en la punta de la línea Coniferal, en el barrio Patricios, y paralizó de inmediato los recorridos 60, 63, 65, 42, 44 y B60, todos de color naranja. La medida, anunciada en el acto, dejó sin servicio a cientos de usuarios durante la mañana, generando largas esperas y la necesidad de buscar alternativas en plena hora pico.
La interrupción que dejó sin marcha a seis líneas
Los pasajeros de los colectivos afectados reportaron demoras de hasta una hora y, en varios casos, la ausencia total del ómnibus. Conductores y usuarios coincidieron en que la parada se produjo sin aviso previo, obligando a la gente a hacer fila bajo el sol cordobés mientras los choferes permanecían inmovilizados en la terminal. En la zona de la punta de línea se formaron aglomeraciones de usuarios que esperaban la reanudación del servicio, mientras el tráfico circundante se vio entorpecido por la congestión de personas.
El reclamo salarial que alimenta la movida
La asamblea se dio en el marco de un conflicto salarial que lleva tiempo latente en el sector del transporte urbano cordobés. UTÁ exige una mejora sustancial de los sueldos que, según el sindicato, no ha sido incluida en las negociaciones paritarias iniciadas a principios de año. La organización sindical aguarda una propuesta concreta por parte de los empresarios para destrabar la mesa de diálogo y evitar nuevas paralizaciones.
En los últimos días se registraron otras asambleas informativas que ya habían provocado cortes temporarios y demoras en distintas líneas. Cada convocatoria ha sido una forma de presionar a la empresa y a los gremios patronales, señalando la falta de avances como la causa directa de la interrupción del servicio.
Estado de alerta y próximas decisiones de UTÁ
Tras la reunión plenaria de delegados celebrada el martes en la sede de UTÁ Córdoba, el sindicato confirmó que mantiene el estado de alerta ante la ausencia de avances salariales. En esa sesión se acordó continuar con asambleas informativas y evaluar medidas de acción directa, incluida la posibilidad de nuevas paralizaciones.
Los delegados analizaron cuáles líneas podrían verse nuevamente afectadas y en qué horarios, advirtiendo que el servicio podría resentirse de nuevo si no se logra una contraoferta empresarial que satisfaga las demandas de los trabajadores. La expectativa ahora se centra en la respuesta de los empresarios, que deberán presentar una propuesta viable para reactivar las negociaciones y, con suerte, evitar más interrupciones para los usuarios.
Para los cordobeses que dependen del transporte público, la incertidumbre genera una carga extra de guita y tiempo. Cada paro implica buscar alternativas como taxis, aplicaciones de movilidad o el propio auto, lo que encarece el desplazamiento y afecta la rutina diaria. La presión social sobre ambas partes –trabajadores y empresarios– se vuelve cada vez más visible, y la necesidad de un acuerdo se percibe como la única salida para garantizar la continuidad del servicio.
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