Llegó a River como una figura, gastaron millones por él y ahora analizan su futuro

El recambio profundo que se avecina en Núñez promete no tener concesiones, y uno de los nombres que quedó en el centro de la tormenta es el de Maximiliano Salas. El delantero de 28 años, que arribó a River desde Racing como una gran apuesta y bajo una inversión cercana a los 10 millones de dólares (la cláusula de rescisión era de 8 millones de euros limpios), no logró rendir al nivel de las expectativas ni justificar semejante cifra.
En el marco de una depuración del plantel que podría alcanzar hasta a 15 futbolistas, el atacante correntino aguarda con incertidumbre una reunión crucial entre la dirigencia y su representante, Hernán Berman, para determinar los pasos a seguir. A pesar de que su contrato se extiende hasta diciembre de 2029 y su deseo personal es quedarse en el club para pelear por un puesto (sin importar la competencia que sume el DT Eduardo Coudet en la delantera), la continuidad de Salas en el Millonario pende de un hilo.
La comisión directiva liderada por Stéfano Di Carlo tiene una postura firme: para que el jugador siga vistiendo la banda roja deberá aceptar una drástica reducción salarial del 50%. En caso de rechazar esta propuesta económica en la cumbre de este jueves, se le marcará la salida de forma definitiva y su agente tendrá que empezar a buscarle un nuevo destino futbolístico.
La intención de River es resolver el futuro de Salas de manera inmediata, antes de que el plantel viaje a Alicante, España, para iniciar la pretemporada. El presidente de la institución ya dejó en claro que buscan viajar con el grupo de bajas y altas prácticamente cerrado para trabajar con tranquilidad de cara al próximo semestre. Mientras descansa con su familia en Corrientes, el ex-Racing sabe que su panorama en Núñez cambió por completo y que su ambición de revancha está atada a una millonaria resignación económica.
LOS NÚMEROS DE MAXI SALAS EN RIVER
El paso del ex Racing por el “Millonario” dejó una huella estadística importante en lo que respecta a su participación en el primer equipo. El delantero logró ganarse un lugar destacado en la consideración del cuerpo técnico, sumando un total de 2.133 minutos sobre el terreno de juego y registrando 23 apariciones desde el arranque en la alineación titular.
En ese tiempo de juego, su peso ofensivo se tradujo directamente en las redes al registrar 7 goles de su autoría y brindar 2 asistencias a sus compañeros.
Por el lado del comportamiento en cancha y la faceta defensiva, el atacante también acumuló un rodaje intenso que se vio reflejado en los informes arbitrales. A lo largo de su participación con la camiseta de River, la vehemencia y el roce físico lo llevaron a recibir la tarjeta amarilla en 6 ocasiones. Asimismo, el atacante sumó una expulsión directa, cerrando así un balance disciplinario que evidencia el constante desgaste y la fricción que propuso en el frente de ataque.





