Feria de Los Olmos: La Lucha por la Supervivencia de 450 Puesteros
La lucha por la supervivencia de 450 puesteros después del desalojo de la feria de Los Olmos
La noche del viernes 10 de julio, la feria de Los Olmos, ubicada en el corazón del CPC de Villa El Libertador, fue desalojada por orden judicial. Esta decisión, tomada por la Municipalidad de Córdoba, pone en jaque el sustento de más de 450 puesteros que dependen de la feria para su sobrevivencia diaria.
La medida, según el secretario de Gobierno municipal, Rodrigo Fernández, se debió a la ocupación ilegal del espacio público y a la falta de seguridad en el lugar. La feria, que se extendía a lo largo de tres kilómetros, había crecido de manera desmedida sin autorización legal, afectando la circulación general de la zona y generando reclamos permanentes de los residentes y comerciantes de la comunidad.
La Situación Anterior al Desalojo
El operativo de desalojo consistió en el retiro de tablones, caballetes, baños químicos y pérgolas instalados sobre la calzada. La gestión local justificó la intervención debido al crecimiento desmedido de la estructura sin autorización legal. Además, se denunciaba la manipulación de fuego y de elementos de mucho riesgo, la falta de medidas de higiene y seguridad, y la venta de elementos de dudosa procedencia.
La situación de los puesteros es complicada, ya que muchos de ellos dependen de la feria para su sustento. Sin embargo, la Municipalidad de Córdoba está dispuesta a trabajar conjuntamente con ellos para encontrar una solución que beneficie a todos. La reunión del lunes siguiente al desalojo fue el primer paso hacia la búsqueda de una solución que permita a los puesteros seguir trabajando de manera formal y segura.
La Búsqueda de una Solución
La administración cordobesa actualmente autoriza y coordina el funcionamiento de más de 150 ferias en la ciudad de Córdoba. Estos espacios regulados involucran a 7.000 familias que trabajan de manera ordenada. Las mesas de diálogo iniciadas buscan integrar a los puesteros desalojados a este sistema de comercio habilitado. El objetivo actual es recuperar el predio para el uso de todos los vecinos y encuadrar la actividad comercial dentro de la normativa vigente.
La situación plantea un desafío para ambas partes. Por un lado, los puesteros necesitan un lugar donde trabajar; por otro, la Municipalidad debe garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad y higiene. La búsqueda de una solución que beneficie a todos es un proceso complejo que requiere diálogo y comprensión mutua. La reunión del lunes fue un paso importante en esta dirección, pero ainda hay mucho trabajo por hacer.
La feria de Los Olmos no es un caso aislado. En muchas partes de la ciudad, se encuentran ferias informales que, aunque proporcionan un medio de vida a muchas personas, también plantean desafíos en términos de seguridad y higiene. La búsqueda de soluciones para estos problemas es crucial para el bienestar de la comunidad en general.
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