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Cuba bajo la oscuridad: cómo los habaneros sobreviven a los apagones de agosto

Cuba vive una crisis eléctrica sin precedentes y los habaneros improvisan con hielo y generadores para sobrevivir.

Cuba bajo la oscuridad: cómo los habaneros sobreviven a los apagones de agosto

Un verano histórico de récords negativos dejó a Cuba sin energía durante varios días, con cerca del 70 % de la isla a oscuras, según la Unión Eléctrica (UNE) y la agencia EFE.

Apagones que se prolongaron más de 72 horas

En agosto los cortes de luz se extendieron por más de tres días seguidos en barrios de La Habana y Cienfuegos. Las filas frente a los escasos generadores que aún funcionaban se alargaron hasta la madrugada, mientras comercios y hospitales se vieron obligados a cerrar sus puertas. La falta de energía obligó a la población a buscar alternativas para mantener la comida y el agua en buen estado.

¿Qué está detrás de la crisis eléctrica?

Los analistas apuntan a una combinación de factores: un sistema eléctrico obsoleto, la escasa inversión en mantenimiento de las centrales termoeléctricas y la imposibilidad de comprar combustibles por las sanciones internacionales. Sin repuestos ni recursos, las turbinas se quedan paralizadas y la red colapsa una y otra vez.

Ingenio callejero: hielo, baterías y generadores

Los vecinos de los bloques de apartamentos han convertido bloques de hielo en verdaderos salvavidas. En los mercados informales el hielo se vende por hasta 400 pesos cubanos, un gasto que muchas familias asumen sacrificando otras compras. Con el hielo los alimentos se conservan y el agua caliente sigue siendo una opción viable.

En los patios se organizan turnos para cargar baterías, reutilizar generadores portátiles y compartir la poca energía disponible. Los niños juegan bajo la luz de linternas mientras los mayores improvisan cocinas a gas para no depender de la corriente.

Respuesta oficial y perspectiva a futuro

El gobierno anunció medidas para impulsar energías renovables, pero la magnitud del déficit y la persistencia de los apagones mantienen a millones de cubanos en una incertidumbre constante. Mientras tanto la población sigue adaptándose, demostrando que la resiliencia es parte del día a día en la isla.

Los apagones recuerdan episodios de crisis de los años noventa, cuando la escasez de combustible obligó a racionar la luz y a crear “horas de luz” controladas por el Estado. Hoy la falta de recursos se combina con la inflación y la devaluación, lo que encarece aún más los productos básicos y convierte cada kilovatio en un bien escaso.

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