Salud

Calor y riesgo: por qué el café y el té muy calientes pueden triplicar el cáncer de esófago

El calor excesivo de nuestras bebidas cotidianas puede triplicar el riesgo de cáncer de esófago, pero basta con esperar unos segundos para reducirlo.

Calor y riesgo: por qué el café y el té muy calientes pueden triplicar el cáncer de esófago

La temperatura como factor decisivo

Un estudio reciente de la Universidad de Oxford, citado por The Guardian, muestra que tomar café o té a más de 65 °C aumenta tres veces la probabilidad de desarrollar cáncer escamoso de esófago. El peligro no proviene del propio líquido, sino del daño térmico repetido que sufre la mucosa del tubo digestivo cada vez que se ingiere una bebida hirviendo.

Lo que dice la ciencia internacional

En 2016 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, clasificó las bebidas servidas por encima de los 65 °C como «probablemente carcinógenas para los humanos». La clasificación se basó en la evidencia de quemaduras microscópicas que irritan y lesionan la mucosa esofágica día tras día.

El proyecto UK Biobank siguió a 454 796 adultos argentinos y británicos durante más de diez años. Los que describieron sus bebidas como «muy calientes» presentaron un riesgo 2,5 veces mayor de carcinoma escamoso frente a quienes las tomaban «templadas». En Kenia, un estudio de casos y controles halló que el consumo de bebidas muy calientes elevó el riesgo 3,7 veces.

Riesgo relativo vs. riesgo absoluto

Es clave distinguir entre riesgo relativo y riesgo absoluto. En el análisis del UK Biobank, de los 454 000 participantes solo se registraron 242 casos de cáncer escamoso de esófago. Eso significa que, aunque la probabilidad relativa se triplique, la probabilidad absoluta sigue siendo baja para la mayor parte de la población.

Qué implica para los cordobeses

En nuestra provincia el mate, el café y el té forman parte del ritual cotidiano. La buena noticia es que basta con esperar unos segundos antes de dar el primer sorbo. Dejar que la temperatura baje a 60 °C o menos elimina el riesgo de lesión térmica sin sacrificar el sabor ni la tradición.

Los especialistas aconsejan probar la temperatura con la lengua antes de tragar. Si el líquido está demasiado caliente, esperar unos diez segundos y mezclar con agua o con más yerba ayuda a disipar el calor. Usar tazas de cerámica gruesa o vasos de vidrio también acelera la pérdida de temperatura.

En definitiva, el calor excesivo de nuestras bebidas cotidianas es un factor de riesgo evitable. Un pequeño ajuste en la forma de tomar café, té o mate puede marcar una diferencia importante para la salud a largo plazo.

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