Migraña y ejercicio: cómo pasar de enemigo a aliado
Los últimos hallazgos científicos muestran la dosis exacta de actividad física que reduce la frecuencia y la intensidad de las crisis

Un estudio de la Universidad de Valencia, publicado en 2025, confirmó que la actividad física puede ser tanto el detonante como la solución para quienes sufren migrañas. Analizando quince investigaciones y 253 participantes, los autores trazaron una curva en forma de “U” que señala el punto óptimo de entrenamiento para bajar tanto la frecuencia como la intensidad de los ataques.

La migraña pesa en la vida de los cordobeses
Según el Global Burden of Disease 2019, la migraña es la segunda causa de discapacidad a nivel mundial y la primera entre mujeres jóvenes. El pico de impacto se sitúa entre los 15 y los 49 años, y las mujeres acumulan 1,6 veces más años vividos con discapacidad que los varones. En Córdoba, la prevalencia sigue la tendencia nacional: una de cada diez adultos la padece, y el ausentismo laboral cuesta millones de pesos al año.
Cuando el deporte se vuelve desencadenante
En 2013, una consulta especializada detectó que el 38 % de los pacientes había sufrido al menos una crisis directamente provocada por el ejercicio. El miedo a repetir el episodio llevó a muchos a abandonar la práctica deportiva. Un esfuerzo excesivo libera CGRP, un neuropéptido que actúa como villano en la fisiopatología de la migraña; además, un calentamiento deficiente o el sobreentrenamiento agravan la situación.
Cómo el entrenamiento modifica el umbral de dolor
Superada la barrera inicial, el cuerpo empieza a adaptar el umbral de disparo del cerebro. Con entrenamientos regulares, el sistema nervioso se vuelve menos sensible a los estímulos que habitualmente provocan una crisis, lo que se traduce en menos episodios y menor intensidad del dolor.
Dosis recomendada por la ciencia
Los investigadores proponen tres sesiones semanales de 30 min, a una intensidad del 50‑70 % del VO₂máx, durante 10‑11 semanas. El efecto máximo sobre la reducción del dolor aparece alrededor de los 900 min acumulados, y la frecuencia de crisis disminuye notablemente tras alcanzar los 950 min.
Ejercicio frente a medicación
Un ensayo clínico de 2011 dividió a 91 pacientes en tres grupos: ejercicio (40 min, 3 veces por semana), relajación y fármaco preventivo. Los resultados mostraron que el programa de ejercicio redujo las crisis en aproximadamente una al mes, idéntico al efecto del medicamento, pero sin los efectos secundarios que suelen acompañar a los fármacos.
Qué tipo de actividad conviene más
Las pruebas más recientes indican que la combinación de entrenamiento aeróbico y anaeróbico es la más eficaz. Entre 70 y 135 min semanales de actividad moderada, distribuidos en 8‑10 semanas, parecen la dosis ideal para la mayoría de los pacientes. Para los cordobeses que quieran probar esta estrategia, lo más sensato es iniciar con caminatas o bicicleta a ritmo cómodo, evitar entrenamientos intensos en horarios de calor extremo y prestar atención a la hidratación. Un buen calentamiento y una recuperación adecuada son clave para que el deporte deje de ser una amenaza y pase a ser la mejor defensa contra la migraña.
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