Trump lleva a Xi Jinping a los Archivos Nacionales en la clausura de su visita de Estado
Trump mostró a Xi los documentos fundacionales de EE.UU. mientras la visita de Estado buscaba reforzar lazos diplomáticos.

El viernes pasado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió al presidente de China, Xi Jinping, en la Casa Blanca para iniciar la última jornada de una visita oficial de tres días. Tras el tradicional té de bienvenida, la agenda los encaminó directamente a los Archivos Nacionales de Washington, donde el mandatario estadounidense presentó al visitante los documentos que dieron origen a la democracia norteamericana: la Declaración de Independencia, la Constitución y la Carta de Derechos.
Un recorrido entre los pilares de la historia americana
Los Archivos Nacionales, guardián de los manuscritos fundacionales, sirvieron de escenario para que Trump resaltara lo que llamó “los mayores tesoros de nuestra orgullosa historia”. En una exposición temporal titulada “La historia estadounidense”, preparada para conmemorar el 250.º aniversario de la fundación de EE.UU., se mostraron tanto los logros como los episodios más controvertidos del país. El presidente quiso que Xi los viera de primera mano, señalando que los valores plasmados en esos textos son la base del comercio, el aprendizaje y la construcción de un futuro mejor para ambos pueblos.
En la sala principal, Xi observó una copia de la Declaración de Independencia colgada en la pared del Despacho Oval, la misma que Trump había entregado al líder chino la jornada anterior. También se le mostró la Constitución y la Carta de Derechos, documentos que, según Trump, simbolizan la continuidad de los principios que sustentan la relación bilateral.
Contexto y tensiones que marcan la visita
La visita se produce en medio de un estancamiento palpable en negociaciones clave como el comercio de alta tecnología y la regulación de la inteligencia artificial. Analistas citados por Reuters apuntan que Xi podría haber buscado en los archivos referencias a la decisión de EE.UU. de reconocer a la República Popular China en 1979, un punto sensible que aún genera fricción.
Además del recorrido por los archivos, la agenda incluyó una reunión privada de noventa minutos entre Trump y Xi, donde se tocaron temas de Medio Oriente, la guerra en Ucrania y la península coreana. La Casa Blanca no reveló el contenido exacto de esas conversaciones, pero la presencia de la primera dama Melania Trump y la esposa de Xi, Peng Liyuan, en el Museo Nacional de Arte Asiático del Smithsonian, subrayó el componente cultural de la diplomacia.
Despedida entre símbolos y rituales
Al concluir la visita a los Archivos, la delegación china regresó a la Casa Blanca, donde Trump les ofreció una galería de retratos presidenciales y una plataforma de aterrizaje de granito de 30 metros, una muestra de la infraestructura que el mandatario ha promocionado como símbolo de la grandeza americana. La jornada finalizó con una cena de gala que reunió a figuras del sector tecnológico, cerrando una visita que, aunque sin avances concretos, buscó reforzar la imagen de cooperación entre las dos mayores economías del planeta.
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