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Corea del Norte activa segunda planta de enriquecimiento de uranio en Yongbyon

El OIEA confirma la construcción de una segunda zona de enriquecimiento que duplica la capacidad de Pyongyang

El organismo internacional de energía atómica (OIEA) anunció este lunes que Corea del Norte terminó la instalación de una segunda planta de enriquecimiento de uranio dentro del complejo de Yongbyon. Según imágenes satelitales y fuentes abiertas, el nuevo edificio de dos plantas puede albergar hasta 28 cascadas de centrifugadoras, lo que duplica la capacidad que el país tenía hace unos años.

El OIEA verifica la expansión

El informe, fechado el 28 de agosto, contrasta fotos difundidas por los medios estatales norcoreanos durante la visita de Kim Jong-un en junio con imágenes de la obra en marcha. El inmueble, de 93 metros de largo por 28 de ancho, se identifica como la segunda zona de enriquecimiento del complejo, después de la planta ampliada en Kangson, cerca de Pyongyang, que habría entrado en operación en enero.

Desde 2009 el OIEA no cuenta con inspectores en territorio norcoreano, luego de que Pyongyang expulsara al personal técnico tras el colapso de las negociaciones nucleares. Por eso la agencia depende exclusivamente de la observación remota para validar sus conclusiones, una tarea que cada vez resulta más compleja ante la creciente sofisticación de las construcciones.

Reacciones de la comunidad internacional

Rafael Grossi, director del organismo, advirtió a la junta de gobernadores que la operación simultánea de Yongbyon y Kangson constituye una violación directa de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíben cualquier actividad de enriquecimiento de uranio en el país. La declaración subrayó la “seria preocupación” que genera la expansión del programa nuclear norcoreano.

Expertos estiman que las 28 cascadas, con un total de 4.592 centrifugadoras, podrían producir alrededor de 85 kilogramos de uranio altamente enriquecido al año, cifra suficiente para fabricar entre tres y cuatro cabezas nucleares adicionales. Ese número alimenta la disputa entre Washington y Seúl sobre el tamaño real del arsenal norcoreano, que oscila entre 57 y más de 100 ojivas según distintas fuentes.

Qué implica la nueva capacidad

Durante su visita a Yongbyon en junio, Kim Jong-un afirmó que la capacidad de producir material nuclear apto para armas se había más que duplicado en los últimos cinco años y anunció “vastos planes futuros” para reforzar el programa. La ausencia de inspectores impide confirmar de forma independiente esas declaraciones, pero la evidencia satelital sugiere que Pyongyang ya no ve su arsenal como una herramienta de negociación transitoria, sino como un pilar permanente de su seguridad.

En medio de un intento de Washington de reactivar la diplomacia con Pyongyang, la expansión de Yongbyon y Kangson pone en evidencia que la presión internacional sigue chocando con la determinación del régimen de seguir produciendo material fisible, lo que complica cualquier escenario de desarme a corto plazo.

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