La obesidad deja huella en tu cuerpo: la ciencia descifra por qué volver a ganar peso es tan difícil
El cuerpo conserva una memoria de la obesidad que dificulta mantener el peso ideal.

La obesidad deja huella en tu cuerpo: la ciencia descifra por qué volver a ganar peso es tan difícil
Investigaciones recientes apuntan a cambios celulares que persisten después de adelgazar
El laboratorio japonés de la Universidad de Tokyo publicó hoy en su revista científica que, tras una pérdida de peso significativa, los tejidos adiposos de ratones mantienen una alteración en la maquinaria de procesamiento de ARN que no se revierte con la normalización del peso. El hallazgo llega a tiempo para que la provincia de Córdoba, donde la prevalencia de sobrepeso ronda el 35 %, pueda comprender la complejidad de la recuperación.
Los macrófagos del tejido adiposo no se borran con la balanza
En un experimento con ratones obesos que luego perdieron más del 30 % de su masa corporal, los investigadores detectaron que los macrófagos adiposos (ATM) alteraron el patrón de empalme de ARN mensajero (splicing). Ese cambio, que afecta la forma en que los genes se traducen en proteínas, persistió incluso cuando los animales retomaron su peso original.
El componente clave, la proteína CWC22, se redujo en los ATM de los animales con historial de obesidad. La escasez de CWC22 provocó que más de la mitad de los genes de estos macrófagos quedaran desregulados, entre ellos Scarb1, responsable de eliminar residuos celulares. El acumulado de desechos disminuyó la producción de iosina, una molécula que estimula la lipólisis y, por ende, la quema de grasa. Así, el cuerpo queda con un “recurso” que dificulta volver a quemar la grasa acumulada.
La huella epigenética en los linfocitos T
Un estudio publicado en abril de 2026, basado en muestras humanas, amplió el panorama al demostrar que la obesidad altera la metilación del ADN de los linfocitos T, células centrales del sistema inmune. La metilación no cambia la secuencia del ADN, pero sí su lectura, influyendo en la activación o silenciamiento de genes. Los cambios epigenéticos detectados permanecieron hasta diez años después de la pérdida de peso, explicando por qué enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2 o ciertos cánceres, pueden seguir apareciendo aun cuando la balanza marque cifras mejores.
Este hallazgo, a diferencia del estudio con ratones, se confirmó en humanos, lo que le da mayor peso a la hipótesis de que el cuerpo lleva una marca duradera de la obesidad. Los linfocitos T con metilación alterada pueden responder de forma disfuncional a los estímulos inmunológicos, comprometiendo la salud a largo plazo.
Impulsos para la salud cordobesa
En la práctica, estos descubrimientos sugieren que la estrategia de “solo voluntad” no basta. Los tratamientos futuros podrían apuntar a normalizar el splicing de los macrófagos o a revertir la metilación aberrante de los linfocitos T. Mientras la investigación avanza, es fundamental que los profesionales de la salud integren este conocimiento y ofrezcan acompañamiento multidisciplinario que incluya nutrición, actividad física y, cuando sea necesario, intervenciones farmacológicas que actúen sobre estos mecanismos celulares.
En la provincia, donde la prevalencia de sobrepeso sigue siendo alta, entender que el cuerpo lleva una memoria biológica puede ayudar a reducir la culpa y el estigma, y a impulsar políticas públicas que favorezcan entornos más saludables. La Secretaría de Salud de Córdoba ya está evaluando programas de educación nutricional y de actividad física que consideren estos nuevos hallazgos.
Mirando al futuro
Si los resultados en ratones se confirman en humanos, los científicos podrían diseñar fármacos que restablezcan la función de CWC22 o que modifiquen la metilación de los linfocitos T. Por ahora, la clave sigue siendo combinar disciplina con un enfoque integral que reconozca la complejidad del organismo.
Abandonar la narrativa simplista de que la pérdida de peso es solo cuestión de fuerza de voluntad es el primer paso para que la sociedad cordobesa y argentina en general adopten medidas más realistas y compasivas.
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