Venezuela baraja salir de la OPEP mientras negocia la entrada de EE. UU. en sus campos petroleros
Caracas considera dejar la OPEP y abrir sus yacimientos a inversores estadounidenses en una jugada estratégica.

Caracas está estudiando la posibilidad de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), según fuentes cercanas al proceso que prefirieron mantenerse anónimas. La discusión se lleva a cabo mientras funcionarios venezolanos y estadounidenses mantienen diálogos confidenciales para que compañías de EE. UU. adquieran una participación de largo plazo en varios yacimientos estratégicos del país.
Caracas evalúa abandonar la OPEP
El debate interno surge en un contexto de presión política desde Washington, donde la administración Trump tomó el control de las ventas de crudo venezolano y habría instado a la nación sudamericana a reconsiderar su permanencia en el cartel. Entre las opciones que se barajan está la firma de arrendamientos de hasta cien años sobre campos que hace apenas dos años estaban fuera de cualquier trato con capital extranjero.
Negociaciones encubiertas con Washington
Los contactos entre ambos gobiernos van más allá de una simple relajación de sanciones. La Casa Blanca no ha confirmado oficialmente la posible salida de Venezuela de la OPEP ni ha comentado los acuerdos para los campos petroleros, pero fuentes citadas por Axios indican que compañías como Chevron ya firmaron un intercambio de activos en abril que abre la puerta a una mayor presencia en territorio venezolano.
Historia de la OPEP y el rol venezolano
Fundada en 1960, la OPEP contó desde sus inicios con la participación de Venezuela, Arabia Saudí, Irán, Irak y Kuwait. El exministro Juan Pablo Pérez Alfonzo fue uno de los artífices del cartel, que más tarde se amplió con la creación de OPEP+ al incluir a Rusia y otros productores en 2016. Sin embargo, la última década vio mermar la influencia del grupo frente al auge del petróleo de esquisto estadounidense y los descubrimientos en Guyana y Brasil.
Implicancias del acercamiento estadounidense
Si la operación se concreta, la presencia directa de capital estadounidense en la industria petrolera venezolana marcaría un precedente sin precedentes en la región. La ausencia de cuotas de producción de la OPEP para Caracas facilitaría una extracción más intensiva, lo que, según analistas, podría ayudar a bajar los precios del crudo a nivel mundial.
Qué podría significar para el mercado global
Una salida venezolana no movería de inmediato los precios internacionales, dado que la producción actual del país representa una fracción reducida del total mundial. No obstante, el gesto alimentaría la inquietud que ya expresan Irak y los Emiratos Árabes Unidos, que anunciaron su abandono del cartel hace cuatro meses, y podría acelerar una competencia por cuotas de mercado similar a la guerra de precios de 2020.
Para los inversores de riesgo, la movida abre una ventana de oportunidad: mientras los grandes productores adoptan una postura cautelosa, los actores independientes podrían buscar la “mayor oportunidad petrolera desde la caída de la URSS”.
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