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Harald V, el rey noruego que mantuvo la corona pese a salud frágil y escándalos familiares

El rey Harald V muere a los 87 años tras una vida de deber, enfermedad y polémicas familiares

Harald V, el monarca que enfrentó enfermedad y polémicas hasta su último día

El último adiós del rey más longevo de la era moderna

El 28 de agosto de 2026 el rey Harald V de Noruega murió a los 87 años, poniendo fin a una trayectoria de más de treinta años al frente de la Corona. Su última aparición pública se dio en febrero, cuando una infección cutánea lo obligó a abandonar unas vacaciones en Tenerife y volver a Oslo para recibir atención médica.

Una infancia marcada por la guerra y el exilio

Harald nació en 1937, hijo del rey Olav V y la princesa Märtha, y se convirtió en el primer príncipe nacido en territorio noruego en más de cinco siglos. La invasión alemana de 1940 obligó a la familia real a refugiarse en Estados Unidos, donde permanecieron cinco años antes de regresar a un país liberado en 1945. Ese episodio quedó grabado como una muestra temprana de la capacidad de adaptación que definiría su reinado.

El ascenso al trono y los momentos críticos del país

En enero de 1991 Harald subió al trono en medio de una Noruega que experimentaba cambios políticos y sociales profundos. Su presencia resultó decisiva durante los atentados de Utoya en 2011, cuando, con cercanía y empatía, acompañó a la nación en el duelo y recibió el reconocimiento de amplios sectores de la sociedad.

Problemas de salud que no frenaron la agenda oficial

El monarca tuvo que superar varias enfermedades graves sin abandonar sus compromisos institucionales. En 2003 venció un cáncer de vejiga; dos años después se sometió a una cirugía a corazón abierto para implantar una válvula artificial. En 2020 se reemplazó ese dispositivo y, en 2024, una infección contraída en Malasia requirió la instalación de un marcapasos permanente, una operación que costó dos millones de coronas, alrededor de 177 000 euros, generando debate sobre el gasto público.

Aunque la movilidad quedó limitada, Harald siguió viajando, recibiendo a delegaciones y participando en eventos privados. Rechazó la idea de abdicar pese a la presión de la edad, reforzando la imagen de un monarca que encarnaba la “perseverancia vikinga”.

Escándalos que sacudieron a la familia real

Los últimos años del reinado estuvieron marcados por controversias familiares. El proceso judicial contra Marius Borg, nieto político de Harald y hijo de la princesa Mette‑Marit, incluyó 38 cargos, entre ellos cuatro violaciones, y puso bajo la lupa la reputación de la Casa Real. Aunque Borg nunca formó parte oficial de la familia, su vínculo generó una fuerte presión mediática.

Al mismo tiempo, la princesa Mette‑Marit enfrentó críticas por su enfermedad pulmonar crónica y por su relación pasada con el financiero Jeffrey Epstein, tema que avivó el debate sobre los límites entre la vida privada y la imagen institucional.

Una decisión sentimental que rompió moldes

Harald también dejó su marca en la vida personal de la monarquía. Tras años de rumores sobre un posible enlace con la princesa Sofía de Grecia, decidió casarse con Sonia Haraldsen, una joven de origen plebeyo. La oposición de su padre, el rey Olav, lo llevó a amenazar con renunciar al trono si se le impedía la unión. Finalmente, el 29 de agosto de 1968, la boda se celebró en la catedral de Oslo, marcando una ruptura con la tradición aristocrática y acercando a la Corona al pueblo.

Legado y futuro de la Corona noruega

El legado de Harald V combina una figura de liderazgo incansable, pese a los problemas de salud y a los escándalos familiares, con una conexión profunda con la sociedad noruega. Su fallecimiento cierra una era y abre la puerta al príncipe heredero Haakon, que heredará tanto los honores como los retos que la Corona noruega enfrenta en el siglo XXI.

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